El misterio del pozo más profundo de la URSS: 12.262 metros y una parada que nadie esperaba
El pozo más profundo jamás perforado: la URSS excavó 12.262 metros en la península de Kola. Descubre los secretos del subsuelo.
El pozo superprofundo de Kola, en la península homónima, alcanzó los 12.262 metros en 1989, convirtiéndose en el sondeo vertical más profundo jamás realizado. La Unión Soviética había iniciado la perforación en mayo de 1970 con el objetivo de descender unos 15 kilómetros en la corteza terrestre, un proyecto científico sin precedentes que enfrentó desafíos técnicos extremos y reveló datos inesperados sobre el subsuelo.
El proyecto, denominado SG-3, formaba parte de un programa soviético de perforación superprofunda destinado a estudiar directamente la corteza continental. A mediados de los años setenta entró en servicio la instalación Uralmash-15000, con una torre de 74 metros, y se empleó un turbodrill que aprovechaba el fluido de perforación para mover la broca sin necesidad de rotar kilómetros de tubería desde la superficie. A 12 kilómetros de profundidad, la sarta superaba las 200 toneladas, y solo sacarla del pozo y reintroducirla podía requerir hasta 18 horas.
En septiembre de 1984, cuando el equipo había alcanzado los 12.066 metros, la sarta se rompió durante una maniobra y dejó atrapados en el pozo un turbodrill y unos cinco kilómetros de tubería. Los ingenieros abandonaron esa trayectoria y abrieron otra desde aproximadamente 7.000 metros, lo que les llevó varios años volver a superar los 12 kilómetros. El pozo se convirtió así en un sistema de ramificaciones subterráneas.
Los resultados científicos fueron reveladores. Una discontinuidad detectada mediante ondas sísmicas, que algunos modelos asociaban con una transición entre rocas graníticas y basálticas, no apareció de esa manera al estudiar directamente las muestras. También se hallaron fracturas con fluidos en rocas cristalinas que se suponían impermeables, y restos fósiles de plancton a unos seis kilómetros de profundidad. Sin embargo, el factor decisivo para detener el avance fue la temperatura: las mediciones alcanzaron unos 180 °C a diez kilómetros y alrededor de 212 °C cerca de los doce. Bajo esa combinación extrema de presión y temperatura, algunas rocas se comportaban de manera dúctil o plástica, deformándose lentamente y estrechando el agujero ya perforado.
SG-3 se quedó finalmente en 12.262 metros. El intento de seguir profundizando se abandonó en 1992, tras años enfrentando condiciones térmicas y mecánicas cada vez más difíciles. El pozo siguió utilizándose como geolaboratorio hasta que la iniciativa también llegó a su fin, y la torre y las instalaciones comenzaron a desmontarse en 2008.
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