El Kids&Us Manresa conquista el derbi catalán con un marcador de 78-84
El Kids&Us Manresa gana el derbi catalán al Joventut (78-84) en Sant Julià. Un triunfo que ilusiona a los de Ocampo en la pretemporada.
El Kids&Us Manresa se llevó el primer derbi catalán de la pretemporada al imponerse por 78-84 al Asisa Joventut en el tradicional torneo de Sant Julià de Vilatorta (Osona), un escenario que cada verano sirve como termómetro para medir el pulso de los equipos de la élite del baloncesto español antes del arranque oficial.
El encuentro, disputado en la localidad oscense, tuvo un guion marcado por la igualdad durante los tres primeros cuartos, pero fue en el tramo final donde el conjunto dirigido por Diego Ocampo mostró su mejor versión. La gestión de la ventaja en los últimos minutos y la capacidad para contener los intentos de remontada del cuadro verdinegro fueron determinantes para sellar un triunfo que, más allá del resultado, deja lecturas positivas para los manresanos de cara a la próxima campaña.

La victoria del Kids&Us Manresa se sustentó en una actuación colectiva sólida, con una distribución equilibrada del juego que permitió encontrar vías de anotación tanto desde el perímetro como en la pintura. Esta versatilidad ofensiva, combinada con una defensa que supo cerrarse en los momentos clave, evidenció que el equipo de Ocampo llega con una base de trabajo avanzada, algo que cobra especial relevancia si se tiene en cuenta que la pretemporada es el laboratorio donde se prueban rotaciones y sistemas antes de que los partidos tengan valor en la clasificación.
En el lado contrario, el Asisa Joventut sigue en plena fase de construcción de su plantilla, con varias piezas nuevas que aún necesitan tiempo para engranar. El equipo mostró destellos de calidad individual y colectiva, pero también lagunas defensivas que el rival supo castigar en los momentos decisivos. Para el técnico verdinegro, este tipo de encuentros son un termómetro fiable para identificar qué aspectos corregir antes del inicio de la competición oficial, donde la exigencia será mayor.
El torneo de Osona, que reúne cada verano a conjuntos de la élite del baloncesto estatal, volvió a cumplir su función de banco de pruebas. Para los aficionados, el derbi catalán no solo representa un resultado, sino una primera oportunidad de ver a sus equipos en acción y de evaluar las sensaciones que transmiten los nuevos fichajes y los jugadores que asumen mayores responsabilidades. En esa línea, el triunfo manresano envía una señal de solidez, mientras que el Joventut deberá seguir puliendo detalles para llegar en plenitud de condiciones al inicio de la liga.
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