El joyero centenario que Zapatero recusó: Yanes, de la calle Goya a los tribunales
La centenaria joyería Yanes, fundada en Madrid en 1881, ha vuelto al primer plano por una razón inesperada. Un juez la designó para tasar las joyas del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, pero el propio Zapatero ha recusado a la firma. El episodio coloca a una casa con más de 140 años de historia en el centro de un conflicto judicial y político.
Yanes abrió su primera joyería en Madrid en 1881. Desde entonces se ha consolidado como una de las firmas de referencia de la alta joyería española. Hoy cuenta con doce tiendas: la central en la calle Goya, en Madrid, y otras once en El Corte Inglés. Esa combinación de tienda histórica y presencia en grandes superficies le ha permitido mantener un nombre reconocido por varias generaciones. Su designación como tasadora de las joyas de Zapatero le otorgaba un papel técnico en el procedimiento. Sin embargo, la recusación presentada por el expresidente ha introducido un nuevo capítulo. Recusar implica cuestionar la idoneidad o la imparcialidad del perito propuesto. Aunque no se conocen todos los detalles, el movimiento añade tensión a un asunto que mezcla justicia, política y lujo.
La firma, acostumbrada a hablar el lenguaje de los quilates y los metales preciosos, ahora debe responder en un terreno muy distinto: el de los tribunales. No es la primera vez que una empresa centenaria se ve arrastrada por un caso mediático, pero sí es singular que ocurra por una tasación. Las joyas, después de todo, nunca son solo objetos. Pueden ser patrimonio familiar, símbolo de estatus o prueba en una investigación. En este caso, la disputa por quién las valora ha convertido a Yanes en protagonista.
Mientras se resuelve la recusación, Yanes mantiene su actividad. Doce escaparates, una tienda emblemática en Goya y once espacios en El Corte Inglés sostienen un legado que comenzó en 1881. La justicia decidirá si la firma centenaria finalmente tasa las joyas del expresidente o si otro experto ocupa su lugar. En cualquier caso, el episodio ya ha convertido a Yanes en noticia por algo ajeno a su oficio: el reflejo de un conflicto judicial y político que sigue abierto.