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Economía dominicana acelera: IMAE crece 4.5% en 2026, triplicando el 2.1% de 2025. ¿Repunte real o espejismo? Análisis completo aquí.

La economía dominicana recupera ritmo en 2026 con un crecimiento del 4.5% en el IMAE entre enero y julio, tras haber crecido apenas 2.1% en 2025, aunque los analistas advierten que este repunte coyuntural no equivale a una expansión del potencial productivo del país. El Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) acumula una expansión de 4.5% en los primeros siete meses de 2026, una señal favorable en un entorno internacional que sigue cargado de incertidumbre. El dato contrasta con el desempeño de 2025, cuando la economía dominicana creció solo 2.1%.

El IMAE es un termómetro mensual que anticipa la trayectoria del producto interno bruto (PIB). Su avance sostenido suele reflejar mayor actividad en sectores como comercio, manufactura, construcción y servicios, lo que a su vez se traduce en más empleo formal y mayores ingresos fiscales. Para los hogares, un crecimiento como el observado entre enero y julio de 2026 puede traducirse en mejores perspectivas de contratación y en una recuperación gradual del poder de compra, siempre que la inflación se mantenga bajo control.

Sin embargo, recuperar dinamismo no es lo mismo que ampliar el potencial productivo. Los especialistas señalan que el país necesita reformas estructurales para elevar su capacidad de crecimiento a largo plazo, más allá de los vaivenes cíclicos. Esto implica mejoras en infraestructura, educación, formalización laboral y un marco regulatorio que incentive la inversión productiva. Sin esas transformaciones, el repunte actual podría diluirse una vez que se agoten los factores que lo impulsan.

El contexto global, marcado por tensiones comerciales y volatilidad financiera, añade presión sobre una economía pequeña y abierta como la dominicana, que depende en gran medida de la inversión y el consumo para sostener su expansión. Las decisiones de política monetaria en economías avanzadas, los precios de las materias primas y la demanda externa de servicios —especialmente turismo— son variables que escapan al control local y que pueden alterar el ritmo de crecimiento en cualquier momento.

Para los lectores, la clave está en distinguir entre un dato positivo de corto plazo y una tendencia sostenible. El 4.5% del IMAE es una señal alentadora, pero su continuidad dependerá de que se materialicen las reformas pendientes y de que el entorno internacional no imponga nuevos shocks. Conviene observar en los próximos meses si el crecimiento se concentra en pocos sectores o si se generaliza, y si viene acompañado de mejoras en el mercado laboral y en la inversión.

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