Economistas trazan la ruta hacia el 2036: claves para un crecimiento sostenido en RD

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RD busca romper la trampa de ingresos medios: ministros y economistas trazan la ruta hacia el 2036.

Economistas trazan la ruta hacia el 2036: claves para un crecimiento sostenido en RD

República Dominicana se encuentra en una encrucijada clave para su desarrollo: superar la "trampa de ingresos medios" que ha frenado a numerosas economías latinoamericanas. En el primer Foro Meta RD 2036, los ministros de Hacienda y Economía, Magín Díaz, y de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo Sanz Lovatón, junto a los economistas internacionales Andrés Velasco y Federico Sturzenegger, delinearon las estrategias que consideran esenciales para que el país sostenga un crecimiento económico que lo proyecte hacia el 2036.

El concepto de "trampa de ingresos medios" es central para entender el desafío. Se refiere a la situación en la que un país alcanza un nivel de renta intermedio pero no logra dar el salto hacia economías de altos ingresos, debido a la pérdida de competitividad en sectores de baja complejidad sin haber desarrollado aún capacidades para competir en industrias de mayor valor agregado. En este contexto, los participantes del foro coincidieron en que la diversificación de la matriz productiva y el aumento de la productividad son condiciones ineludibles para evitar que la economía dominicana se estanque en un nivel de desarrollo intermedio.

Las propuestas presentadas por los funcionarios apuntan a dos frentes complementarios. Díaz enfatizó la necesidad de fortalecer la inversión en capital humano y tecnología, reconociendo que el crecimiento a largo plazo depende menos de la acumulación de factores y más de la eficiencia con que se utilizan. Por su parte, Sanz Lovatón puso el foco en el tejido empresarial dominicano, destacando el papel de las mipymes como motor de innovación y generación de empleo, un sector que representa una porción significativa del empleo formal e informal en el país y que requiere de políticas de apoyo específicas para escalar su productividad.

La experiencia internacional aportada por Velasco y Sturzenegger, ambos con trayectorias en la gestión de economías emergentes, añadió una perspectiva comparada. Sus sugerencias sobre reformas estructurales en educación, infraestructura y competitividad, así como una mayor apertura comercial y atracción de inversión extranjera directa, reflejan patrones observados en otras naciones que lograron transitar con éxito hacia estadios de desarrollo superiores. Estas recomendaciones no son nuevas en el debate dominicano, pero su articulación conjunta en un foro de alto nivel les otorga una relevancia renovada.

El objetivo declarado es ambicioso: alcanzar un crecimiento anual superior al 6%, una meta fijada en la Estrategia Nacional de Desarrollo hacia 2036. Para ponerla en perspectiva, se trata de una tasa que duplica el promedio histórico reciente de muchas economías de la región y que requiere de un entorno macroeconómico estable, pero también de reformas microeconómicas que eliminen cuellos de botella en sectores clave. La pregunta que queda sobre la mesa es cómo traducir estos consensos discursivos en políticas públicas concretas y sostenibles en el tiempo.

El foro, que congregó a líderes del sector público y privado, sirvió como plataforma para establecer un diagnóstico común sobre las barreras históricas que han limitado el potencial dominicano. Sin embargo, el verdadero desafío comienza ahora: convertir estas recomendaciones en una hoja de ruta ejecutable que trascienda los ciclos políticos y logre consolidar a la República Dominicana como un referente regional en la próxima década. La atención estará puesta en los próximos pasos del Gobierno y en la capacidad de los actores económicos para mantener este impulso reformista.

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