DGII intensifica fiscalización a comercios chinos y aclara que no actúa para satisfacer intereses

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DGII intensifica fiscalización a comercios chinos en RD y aclara que no cede a presiones sectoriales. ¿Qué hay detrás de estos operativos?

Pedro-Porfirio-Urrutia

La Dirección General de Impuestos Internos (DGII) confirmó que mantiene un proceso de fiscalización y seguimiento a los comercios de capital chino que operan en República Dominicana, y aclaró que sus actuaciones no responden a presiones de ningún sector. La institución recaudadora no ofreció detalles específicos sobre el número de establecimientos auditados ni los resultados obtenidos hasta el momento, pero subrayó que las verificaciones forman parte de sus facultades ordinarias de control tributario.

La aclaración de la DGII surge en un contexto de creciente escrutinio público hacia los comercios de origen chino en el país, aunque la entidad evitó vincular sus operativos a denuncias sectoriales específicas. Ese matiz resulta relevante: la institución no confirmó ni negó que existan denuncias formales de otros comerciantes, sino que se limitó a encuadrar sus acciones dentro del marco legal que le corresponde como administradora tributaria.

Para los lectores, la distinción no es menor. En materia fiscal, una fiscalización ordinaria se diferencia de una investigación dirigida por una denuncia concreta en su origen, su alcance y su tratamiento procesal. La DGII parece querer marcar esa frontera: su mensaje apunta a que el control tributario es una función permanente, no una respuesta reactiva a presiones gremiales o mediáticas.

El sector del comercio minorista y mayorista en República Dominicana ha sido escenario de debates recurrentes sobre competencia desleal, formalización y cumplimiento tributario. En ese marco, la actuación de la DGII sobre comercios de capital extranjero suele observarse con atención, porque toca simultáneamente la equidad fiscal, la seguridad jurídica para la inversión y la percepción pública de que las reglas se aplican por igual.

La DGII reiteró que continuará aplicando los procedimientos de ley a todos los contribuyentes por igual, sin distinción de nacionalidad u origen del capital. Esa declaración funciona como el eje de su posición institucional: la nacionalidad del capital no determina el trato fiscal, sino el cumplimiento de las obligaciones tributarias de cada contribuyente.

Queda por observar cómo evoluciona este proceso en términos de transparencia. La ausencia de cifras sobre establecimientos auditados y resultados obtenidos deja abiertas preguntas legítimas sobre el alcance real de las verificaciones. Para el público y para los propios comerciantes, la claridad sobre criterios, plazos y mecanismos de defensa será clave para que la fiscalización sea percibida como un ejercicio técnico y no como una señal política.

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