Del machete al supermercado: la ruta del coco

Como en el Caribe la sed de justicia nunca se apaga, nos dio el coco de agua como modesta compensación.No resuelve nuestros agravios, pero al menos los hace…

2-7fbcbf1c-focus-0-0-251-251-2

Como en el Caribe la sed de justicia nunca se apaga, nos dio el coco de agua como modesta compensación.

No resuelve nuestros agravios, pero al menos los hace más llevaderos bajo un sol que tampoco conoce la misericordia.

El cocotero pone color tropical a las playas, alimenta la postal con que vendemos el país y, sin pedir subsidios ni convocar ruedas de prensa, produce riqueza.

Dentro de su fruto guarda una bebida limpia, refrescante y reparadora, servida en el envase más ecológico que haya concebido industria alguna.

No lleva etiqueta, campaña publicitaria ni fecha de vencimiento impresa. Poco importa que jamás descifremos el antiguo enigma de por dónde le entra el agua al coco.

A falta de respuesta, hemos aprendido lo verdaderamente útil: cómo sacarla, conservarla, industrializarla y colocarla en una dieta cada vez más inclinada hacia lo natural.

El agua de coco hidrata, repone electrolitos y ayuda a devolverle al organismo su equilibrio iónico.

Fuente original: consultar publicación original.

Publicado por HPD Soluciones Integrales.