Del CDP posible al ideal: lectura correcta de una coyuntura
“…porque las cosas no se aclaran nunca, ni con el olvido ni con el silencio”, Pablo Neruda.Sobrevivir al desgaste, la desilusión y la precariedad jurídica que…
“…porque las cosas no se aclaran nunca, ni con el olvido ni con el silencio”, Pablo Neruda.
Sobrevivir al desgaste, la desilusión y la precariedad jurídica que amenazaban su existencia, una consigna resumió la orientación de la plancha que nos correspondió encabezar: “Aceptamos el reto: salvar al CDP”.
Aquel llamado no era una frase de campaña, sino la decisión de asumir el CDP posible como tránsito necesario hacia el CDP ideal.
Rememorar ese episodio y reseñar la coyuntura en que se produjo resulta necesario y edificante, sobre todo para las nuevas generaciones que egresan de las universidades y ejercen la profesión.
Hoy cuentan con un gremio vigente que las representa, con fortalezas, debilidades y desafíos, pero quizás sin conocer plenamente las circunstancias en que nació el actual CDP, creado por la Ley 10-91, promulgada el 7 de mayo de 1991, como fruto de una negociación entre el entonces Comité Ejecutivo del gremio, encabezado por el suscrito, y la Sociedad Dominicana de Diarios.
Hay coyunturas en la vida de las instituciones que no se resuelven con consignas inamovibles, sino con la capacidad de interpretar correctamente la realidad concreta que se tiene delante.
En la historia del Colegio Dominicano de Periodistas, una de esas coyunturas se produjo cuando, después de más de una década de lucha, desgaste y confrontación, el gremio quedó jurídicamente colocado al borde de su desaparición.
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