Déficit millonario: el precio oculto que pagan los dominicanos por las distribuidoras eléctricas

EDE acumulan deuda de US$179 MM y pérdidas del 44.1%: el costo real de la electricidad lo pagan usuarios y contribuyentes. Conoce los detalles.

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Las Empresas Distribuidoras de Electricidad (EDE) acumularon una deuda corriente de 179.0 millones de dólares a julio de 2026, mientras las pérdidas totales del sistema alcanzaron el 44.1 % de la energía adquirida y las transferencias del Gobierno central a las distribuidoras sumaron 1,290.6 millones de dólares hasta agosto de ese año, según el Informe de Desempeño de las Empresas Eléctricas Estatales del Ministerio de Energía y Minas. El dato revela que el costo real del servicio no solo lo asumen los usuarios en la factura, sino también el contribuyente vía presupuesto público.

La deuda corriente corresponde a obligaciones pendientes de pago de las distribuidoras con las empresas generadoras privadas por conceptos asociados al suministro eléctrico, como la compra de energía y potencia. Su evolución refleja las dificultades financieras que enfrentan las EDE para cumplir con sus compromisos, en un contexto donde una proporción considerable de la electricidad comprada no se traduce en ingresos, debido tanto a energía no facturada como a montos facturados que no son cobrados. En términos prácticos, esto significa que cada porción de electricidad que se pierde o no se paga encarece el costo del sistema y presiona las finanzas públicas.

El Índice de Recuperación de Efectivo (CRI), que relaciona las pérdidas de energía con la efectividad de cobro, se situó en 56.5 % acumulado a julio. Este indicador es clave para interpretar la magnitud del problema: mide qué proporción de los recursos que deberían ingresar por la venta de electricidad efectivamente llega a las arcas de las distribuidoras. Un CRI por debajo del 100 % implica que las EDE no recuperan lo suficiente ni siquiera para cubrir sus costos operativos, incluidos los destinados a adquirir electricidad para el siguiente ciclo. Para los lectores, esto se traduce en una presión constante sobre el erario y en la posibilidad de que futuros ajustes tarifarios o subsidios recaigan sobre los mismos contribuyentes.

Las dificultades financieras coinciden además con una elevada dependencia de recursos públicos. De acuerdo con el análisis, la deuda permite postergar parte de las obligaciones de pago, pero no corrige los problemas estructurales del sistema. Cuando las pérdidas son cubiertas recurrentemente con recursos públicos, se debilitan los incentivos para mejorar la gestión, reducir las pérdidas y fortalecer la capacidad de cobro de las EDE, según una colaboración del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (Crees).

Para interpretar esta noticia conviene observar tres claves: primero, la evolución mensual de la deuda corriente con generadores privados, porque anticipa tensiones de liquidez en la cadena de suministro; segundo, el comportamiento del CRI, que sintetiza si las mejoras operativas están dando resultado; y tercero, el monto y la frecuencia de las transferencias públicas, que definen cuánto del costo eléctrico se está desplazando al presupuesto nacional. Sin cambios estructurales, el círculo entre pérdidas, deuda y subsidios tiende a repetirse cada año.

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