Decisiones Políticas | Un Punto de Mirada Justificado

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En el marco de la persecución de supuestos actos de corrupción, se han instrumentado casos contra pasados funcionarios de los gobiernos de Danilo Medina, lo…

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En el marco de la persecución de supuestos actos de corrupción, se han instrumentado casos contra pasados funcionarios de los gobiernos de Danilo Medina, lo que ha tenido como trasfondo político la intención de destruir al Partido de la Liberación Dominicana y a su presidente. Entre estos casos, destaca el encabezado por el ex ministro de Hacienda Donald Guerrero, que fue acusado de manera sistemática y diseñada para tener impacto mediático.

La acusación presentada en tiempos electorales, cuando el PLD concluía su congreso, fue un caso intrincado que mezclaba pagos de deudas públicas con operaciones de bancas de apuestas. Sin embargo, esta acusación apesta a impunidad, ya que favorece a individuos que deberían haber sido encartados como actores protagónicos del supuesto entramado. A pesar de esto, el caso arrastró a José Ramón Peralta y Gonzalo Castillo, quienes fueron sometidos a acciones por supuestamente recibir aportes para la campaña del veinte.

La única prueba presentada fue las confesiones no contrastadas de personas que admitieron delitos y fueron excluidos de la acusación a cambio de suscribir interrogatorios que favorecían las pretensiones de los fiscales. Esta prueba era insuficiente y no se encontraron pruebas físicas que respaldaran las acusaciones. A pesar de esto, el caso siguió su curso hasta que la magistrada Altagracia Ramírez del Cuarto Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional decidió no enviar a juicio de fondo a Peralta y Castillo.

La magistrada decidió declarar a su favor un auto de no ha lugar, lo que detuvo una injusticia que había durado más de tres años. Esta decisión es valiente y pone fin a una persecución arbitraria que había causado daño económico a las empresas de Peralta y Castillo, así como angustia y sufrimiento a ellos y sus familias.

Los obsesivos acusadores dijeron que apelarán, pero en esta ocasión deberán limitarse a las vías de los recursos. No podrán utilizar sus grupos de presión y prensa afín para condicionar una población que ya ha identificado el carácter selectivo y político de sus actuaciones. Además, la embajadora Leah Francis Campos ha rechazado la práctica de revocar visas a imputados exonerados y jueces no complacientes, estableciendo que las mismas deben responder únicamente a temas de seguridad nacional y a los principios de Estados Unidos.

Con esta decisión, se ha terminado la bellaquería y se ha restaurado la justicia. Los casos de persecución política han sido un tema recurrente en la historia del país, pero esta vez se ha dado un paso importante hacia la transparencia y la imparcialidad en la justicia.

Es importante recordar que la justicia debe ser imparcial y no influenciada por factores políticos. La persecución de supuestos actos de corrupción debe ser un proceso justo y transparente, y no un medio para perjudicar a opositores políticos.

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