Davidovich reafirma su compromiso con la Copa Davis pero condiciona su presencia a una convocatoria oficial
Davidovich conquista Chengdu y revela la clave de su evolución: un tenis emocional pero más calmado. Descubre cómo gestiona la presión.
Alejandro Davidovich, flamante campeón del torneo de Chengdu tras vencer al polaco Hubert Hurkacz en la final, afirmó este martes que su tenis es "emocional" pero que ahora se encuentra más "calmado", y aseguró que no tiene objetivos definidos para lo que resta de temporada.
En declaraciones a cuatro medios españoles, entre ellos la Agencia EFE, el tenista malagueño explicó que su evolución mental ha sido clave para gestionar la presión en los momentos decisivos. "Mi tenis es emocional, pero ahora estoy más calmado", señaló tras conquistar el segundo título de su carrera profesional. Esa combinación de intensidad competitiva y serenidad aparece ahora como el eje de su discurso: no reniega de su carácter pasional en la pista, pero reconoce que el control emocional le está permitiendo sostener mejor los tramos de mayor exigencia.

El título en Chengdu no es un dato menor en su trayectoria. Se trata de su segundo trofeo como profesional, un logro que refuerza su confianza en un tramo de la temporada en el que muchos jugadores empiezan a sentir el desgaste físico y mental. Para el lector que sigue el circuito, este tipo de victorias suele funcionar como un punto de inflexión: confirman que el trabajo técnico y psicológico empieza a traducirse en resultados consistentes, más allá de actuaciones aisladas.
Davidovich también se refirió a la fase final de la Copa Davis, que se disputará en Bolonia, y manifestó su disposición a formar parte del equipo español, aunque reconoció que desconoce si será convocado por el capitán. "Estoy disponible", subrayó el jugador. La frase tiene un peso doble: por un lado, reafirma su compromiso con la competición por equipos; por otro, deja claro que la decisión final no depende de él. En el tenis actual, donde el calendario es cada vez más denso, la convocatoria para la Davis implica evaluar forma física, superficie y jerarquía interna del equipo.
El tenista, que no fijó metas concretas de aquí a final de temporada, prefiere centrarse en su rendimiento diario y en mantener la serenidad que le ha permitido sumar este nuevo logro en su carrera. Esa ausencia de objetivos cerrados puede leerse como una estrategia para evitar la presión añadida de los rankings o de las expectativas externas, especialmente después de un resultado importante. Para el aficionado, la clave estará en observar si esa calma declarada se sostiene en los próximos torneos y si su nombre aparece finalmente en la lista de convocados para Bolonia.
Lo que conviene seguir de cerca, por tanto, es la evolución de su rendimiento en las semanas previas a la Copa Davis y la decisión del capitán español. Davidovich ha puesto sobre la mesa su disponibilidad y su mejor tenis; ahora queda por ver si esa combinación encaja en los planes del equipo. Su caso ilustra, además, una realidad habitual en el circuito: los jugadores deben gestionar la ambición individual y la llamada del compromiso colectivo sin perder el equilibrio emocional que, según él mismo, le está dando resultados.
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