Cuba en la mira: La ONG denuncia un colapso humanitario en medio del sufrimiento.

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“Descubre cómo la Fundación Quisicuaba calienta corazones en Los Sitios, La Habana, brindando alimentos y esperanza a más de 12.524 personas diarias.”

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En el corazón de Los Sitios, uno de los barrios más vulnerables de La Habana, la Fundación religiosa Quisicuaba opera una cocina social que se ha convertido en un pilar esencial para miles de personas. Decenas de adultos mayores, con semblante de fatiga, aguardan cada día su turno para recibir una ración de alimento caliente, una escena que se repite ante una demanda creciente. Actualmente, esta organización, la más grande de Cuba en su tipo, asiste diariamente a más de 12,524 personas, una cifra que su presidente, Enrique Alemán, anticipa seguirá en aumento constante.

La labor en los fogones es incesante. Nueve ollas de gran tamaño hierven con arroz amarillo enriquecido con vegetales y atún, mientras un equipo de cocineros y ayudantes distribuye la comida recién preparada. Diariamente, se procesan alrededor de 700 kilogramos de arroz para satisfacer las necesidades. Esta actividad, que se extiende desde el amanecer hasta la noche, es solo una faceta de las 34 obras sociales que Quisicuaba gestiona en la isla. Estas iniciativas benefician a aproximadamente 500,000 personas, cerca del 6% de la población cubana, e incluyen un centro de atención médica integral, una residencia para 318 adultos mayores y programas de prevención del VIH, además de apoyo a personas en situación de calle y comunidades diversas. La fundación cuenta con 220 trabajadores y un promedio de 70 voluntarios.

El contexto en el que opera la fundación es el de una profunda coyuntura económica y energética que azota a Cuba desde hace años. El Producto Interno Bruto (PIB) del país sufrió una contracción superior al 15% entre 2020 y 2025. Enrique Alemán describe la situación como un "escenario muy complejo, de crisis verdadera, humanitaria", atribuyendo gran parte de esta adversidad al recrudecimiento del bloqueo estadounidense, el asedio petrolero implementado desde enero y las recientes sanciones secundarias impuestas por Washington.

Alemán, quien también es parlamentario y coordinador de la Plataforma para el Diálogo Interreligioso en Cuba, critica vehementemente las políticas que, a su juicio, buscan "asfixiar a un pueblo" por motivos políticos, calificando la situación de injusta. Recordó que, mientras en 2018 y 2019 la cocina social atendía a unas 700 personas al día, la pandemia provocó un incremento sostenido de la demanda, con entre 15 y 20 nuevos solicitantes de registro llegando a sus instalaciones cada jornada. Ante este panorama, el presidente de Quisicuaba enfatiza la necesidad de un papel "mucho más protagónico" de las Naciones Unidas, lamentando la ausencia de un mandato humanitario visible en la isla.

La financiación de Quisicuaba, cuyo presupuesto para 2025 superó los 195,000 euros (con 121,000 euros destinados al comedor social), proviene exclusivamente de fuentes externas, incluyendo fundaciones internacionales, grupos de solidaridad y concursos de organismos globales, los cuales, según Alemán, son cada vez menos accesibles para Cuba. El Estado cubano no aporta fondos a la organización. Entre las múltiples necesidades, Alemán destaca la escasez de combustible como el desafío más crítico. "El combustible hace una vida cotidiana muy difícil. Es imposible sostener un país sin que haya combustible estable mantenido para la vida interna del país", subraya, señalando cómo las presiones y el temor a sanciones disuaden a posibles colaboradores internacionales.

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