Cruz Cruz a policías: “Defiendan lo correcto, aunque les cueste el puesto
El saliente jefe policial deja un contundente mensaje: “Defiendan lo correcto, aunque les cueste el puesto”. Un adiós que prioriza la ética sobre el cargo.
El saliente director de la Policía Nacional, Andrés Modesto Cruz Cruz, instó a los agentes a mantener una conducta íntegra y apegada a los valores institucionales, en un mensaje de despedida tras apenas seis meses al frente de la institución. “Defiendan lo correcto, aunque les cueste el puesto”, fue el núcleo de su exhortación final a la tropa, en un discurso que buscó dejar una marca ética en un cuerpo bajo escrutinio permanente.
Cruz Cruz, quien fue designado en el cargo en medio de un proceso de reforma policial, aprovechó su última jornada para enfatizar la importancia de la ética y el respeto a los derechos ciudadanos en cada intervención. “Cada acción debe estar guiada por el deber y la honestidad”, señaló el oficial saliente, en un discurso dirigido a la tropa. Sus palabras no fueron un simple formalismo de despedida, sino un llamado directo a la responsabilidad individual en un momento en que la institución busca recomponer su vínculo con la ciudadanía.
El breve periodo de gestión del ahora exdirector estuvo marcado por retos operativos y demandas sociales de mayor transparencia. Su llamado a “preservar los principios” se interpreta como un intento de consolidar una cultura de servicio en un cuerpo castrense que enfrenta constantes cuestionamientos por casos de abuso de autoridad. En ese contexto, el mensaje de Cruz Cruz adquiere relevancia porque reconoce, implícitamente, que la transformación institucional no depende solo de cambios estructurales, sino de la conducta cotidiana de cada agente en el terreno.
La salida de Cruz Cruz se produce en un contexto de reestructuración gubernamental, donde se espera que su sucesor asuma con una agenda clara para fortalecer la confianza ciudadana en la Policía Nacional. La rotación en la cúpula policial, sin embargo, plantea interrogantes sobre la continuidad de los avances en la reforma. Los expertos en seguridad suelen advertir que los cambios de mando frecuentes pueden interrumpir procesos de largo aliento, como la depuración interna, la profesionalización del patrullaje y la implementación de protocolos de uso de la fuerza.
Para el ciudadano común, el relevo en la dirección policial no es un asunto menor: de la conducta de los agentes depende la percepción de seguridad y la garantía de sus derechos en cada interacción con la autoridad. Las palabras de Cruz Cruz, aunque simbólicas, dejan sobre la mesa una expectativa concreta: que la ética institucional no sea una declaración de principios, sino una práctica verificable. La ciudadanía observará de cerca si el nuevo mando traduce ese discurso en acciones disciplinarias y mecanismos de rendición de cuentas.
Conviene seguir de cerca tres elementos en los próximos meses: el perfil y la trayectoria del sucesor, las primeras medidas que anuncie para abordar los casos de abuso de autoridad y la continuidad de los programas de reforma ya iniciados. La confianza en la Policía Nacional no se recupera con discursos, sino con hechos que demuestren que cada agente entiende que su función es proteger, no intimidar. El legado de Cruz Cruz, en ese sentido, quedará sujeto a lo que ocurra con su llamado una vez que el nuevo director asuma el mando.
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