Calidad certificada: la llave que abre las puertas del mundo a las exportaciones dominicanas
Calidad certificada: la llave que abre las puertas del comercio global a las empresas dominicanas, según Fantino Polanco en El Embajador.
El cumplimiento de estándares de calidad es condición indispensable para que las empresas dominicanas compitan en los mercados internacionales, afirmó Fantino Polanco durante una entrevista concedida en el marco del evento Dinero en el HUB Cámara Santo Domingo, celebrado en el Hotel El Embajador. El encuentro reunió a representantes del sector empresarial y financiero para abordar los desafíos de la industria local en competitividad y apertura comercial.
La afirmación de Polanco apunta a una realidad que trasciende el discurso empresarial: en el comercio global actual, los compradores internacionales no solo evalúan precio y volumen, sino también la capacidad de un proveedor para sostener estándares verificables de calidad. Las certificaciones —sean de procesos, inocuidad, gestión ambiental o responsabilidad social— funcionan como un lenguaje común que permite a un productor dominicano ser evaluado y aceptado por cadenas de suministro en América del Norte, Europa y Asia.
Para el lector no especializado, conviene entender que la calidad certificada no es un gasto accesorio, sino una inversión en acceso. Sin ella, muchos mercados quedan cerrados de antemano, no por aranceles, sino por requisitos técnicos y sanitarios que operan como barreras no arancelarias. En ese sentido, la adopción de normas eleva el piso de producción nacional y reduce la dependencia de ventajas coyunturales, como precios bajos o preferencias comerciales temporales.
El impacto también se siente en el consumidor local. Cuando una empresa se prepara para exportar, suele mejorar trazabilidad, control de inventarios y consistencia del producto. Esos avances terminan beneficiando al mercado interno, donde la confianza del comprador se construye con la misma lógica: constancia y verificabilidad. Polanco subrayó precisamente que la calidad no solo facilita el acceso a mercados externos, sino que fortalece la confianza de los consumidores y eleva los estándares de producción nacional.
El evento organizado por la Cámara de Santo Domingo forma parte de una serie de encuentros orientados a promover el diálogo entre actores económicos y a fomentar estrategias que impulsen la inserción del país en cadenas globales de valor. Ese enfoque sugiere que el sector empresarial dominicano ve la competitividad como un esfuerzo colectivo, no solo individual, donde la articulación entre empresas, gremios y autoridades puede marcar la diferencia.
Conviene observar, hacia adelante, cómo se traducen estas reflexiones en acciones concretas: programas de acompañamiento técnico, incentivos para certificaciones y mecanismos de cooperación entre sectores. La calidad como pasaporte es una idea clara; el desafío está en que más empresas puedan obtener ese pasaporte y usarlo de manera sostenida en el tiempo.
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