Briatore destapa la clave del éxito de Liberty Media frente a la era Ecclestone en la F1
La F1 ya no es la misma: de la era de hierro de Ecclestone al imperio digital de Liberty Media. Descubre cómo la nueva gestión multiplicó su alcance global.
La Fórmula 1 vive su mayor transformación comercial desde la llegada de Liberty Media, que ha multiplicado el alcance global del campeonato y disparado la asistencia a los circuitos, consolidando un modelo de negocio que supera con creces la era de Bernie Ecclestone. La gestión del histórico mandamás británico, que durante décadas controló la categoría con mano de hierro, priorizó la exclusividad y el trato directo con promotores y televisiones. Sin embargo, la administración estadounidense, que desembarcó en 2017, ha reorientado la estrategia hacia una expansión agresiva de mercados, una narrativa más cercana al aficionado y una explotación digital que no tiene precedentes en la historia del certamen.
El contraste entre ambas gestiones no es solo de estilo, sino de filosofía. Ecclestone construyó un imperio basado en acuerdos bilaterales y en la venta de derechos a un precio elevado, con un control férreo de la imagen del deporte. Liberty Media, en cambio, ha apostado por abrir el producto a nuevas audiencias, relajar las restricciones en redes sociales y generar contenido detrás de las cámaras, como la exitosa serie documental que ha acercado a los pilotos y equipos a un público que antes veía la F1 como un espectáculo lejano y elitista.
El resultado se refleja en cifras récord de espectadores en los Grandes Premios, así como en un crecimiento sostenido de los ingresos por derechos televisivos y patrocinios. La asistencia a los circuitos ha batido marcas históricas en varias plazas, y la demanda de entradas supera la oferta en la mayoría de las citas del calendario. Este dinamismo ha atraído a nuevos inversores y ha elevado el valor de las escuderías, que ahora negocian desde una posición de fortaleza ante la cúpula directiva.
La clave, según ha explicado Flavio Briatore, exdirector de equipos y figura influyente en el paddock, reside en la capacidad de Liberty Media para entender que la F1 ya no es solo una competición automovilística; se ha convertido en un fenómeno cultural y mediático que atrae a nuevas generaciones y a inversores de todo el mundo. La expansión hacia mercados emergentes, el aumento de la audiencia digital y la creación de experiencias inmersivas para los aficionados han redefinido la relación entre el deporte y su público, algo que Ecclestone, pese a su visión comercial, no llegó a explotar en su totalidad.
Para el lector, esta transformación tiene implicaciones directas: más carreras en horarios accesibles, una oferta de contenidos más amplia y un campeonato que se percibe como un espectáculo global, no solo europeo. No obstante, conviene observar cómo evoluciona la negociación del próximo Pacto de la Concordia, el acuerdo que regula la distribución de ingresos entre equipos y promotores, y si el crecimiento sostenido logra mantenerse en un contexto de costes crecientes y de posible saturación del calendario. La era Liberty Media ha cambiado las reglas del juego, pero el desafío será sostener el ritmo sin perder la esencia competitiva que hizo grande a la F1.
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