Arias y Rivera: La Pasión y el Amor que se refleja en cada pase y cada gol, y también en su papel de madres…
“De medallas a madres: ¡descubre cómo dos leyendas del voleibol femenino lideran la próxima generación de estrellas del deporte!”
La vida de Nurys Arias y Prisilla Rivera, dos exselecciones nacionales de voleibol femenino, ha experimentado un cambio significativo en los últimos años. Ambas han pasado de recibir aplausos y medallas en competencias internacionales a enfrentar un nuevo desafío: formar nuevas generaciones de voleibolistas mientras cumplen su rol de madres.
La experiencia de Arias y Rivera en el deporte ha sido impresionante. Ambas han sido parte de la selección nacional y han logrado importantes logros, como el oro en los Juegos Panamericanos de Santo Domingo 2003. Sin embargo, su nuevo rol como entrenadoras en categorías formativas de menor edad ha llevado a un cambio en su perspectiva.
"Una madre como exatleta y ahora dirigiendo a la hija mía creo que es un tanto difícil, pero a la misma vez es muy satisfactorio", dijo Arias, quién es la madre de Rayni Merab Mondesí Arias, una joven voleibolista que sigue los pasos de su progenitora.
La rutina diaria de Arias y Rivera es agotadora. Deben equilibrar su trabajo como entrenadoras con sus responsabilidades como madres. "Buscar el niño al colegio, del colegio voy a la casa, una vez allá le toca sentarse y ver cuál será el programa de trabajo del día siguiente con las niñas que ella, al igual que Arias forman", explicó Rivera.
La vida como atleta parecía mucho más sencilla, recordó Rivera. "Cuando yo era atleta era más fácil, porque yo nada más me levantaba e iba a entrenar, o a jugar y a mi casa con Cristo. Ahora se multiplicaron las responsabilidades del día a día; más la responsabilidad mayor que es enseñar, educar, preparar a las nuevas generaciones para que sean no como tú, mejor que tú", expresó.
La experiencia de Arias y Rivera como entrenadoras ha llevado a una comprensión más profunda de la importancia de la educación y la orientación en el desarrollo de las jóvenes voleibolistas. "Tengo 38 niñas y ya tú sabes, detrás de cada una de esas niñas hay una madre que siempre me pregunta cómo va la niña, cómo va esto. Son muchas cosas", afirmó Arias.
La relación entre una madre y una entrenadora es compleja, reconocieron Arias y Rivera. "Entiendo que ambas partes (madre y entrenadora) son bastante demandantes porque uno como jugadora quiere dar lo mejor y tiene que prepararse para un escenario y dar lo mejor", señaló Arias.
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