Arabia Saudí y EE.UU. sellan un pacto nuclear que enciende las alarmas en Israel y el Congreso

0

**Introducción**

La administración estadounidense y el reino saudí han alcanzado un acuerdo histórico que, por primera vez, permitiría a Riad enriquecer uranio en su territorio dentro de un programa nuclear civil. El anuncio, programado para este miércoles, ha desatado una tormenta diplomática y de seguridad: legisladores en Washington y altos cargos israelíes advierten que la llave del enriquecimiento podría abrir la puerta a una bomba atómica saudí.

**Desarrollo con datos clave**

Según fuentes familiarizadas con las negociaciones, el pacto forma parte de un memorando de entendimiento más amplio que incluye garantías de seguridad para Arabia Saudí y el acceso a tecnología nuclear estadounidense avanzada. La cláusula crítica es la autorización para que el reino realice el ciclo completo del combustible, incluido el enriquecimiento de uranio, una capacidad que hasta ahora solo poseen unas pocas naciones bajo estrictos protocolos de la AIEA.

El temor no es infundado. Arabia Saudí ha declarado en múltiples ocasiones que, si Irán desarrolla un arma nuclear, ellos seguirán el mismo camino.

Israel, que considera la región como su "patio trasero" estratégico, ya ha expresado su "firme oposición" a través de canales diplomáticos. Por su parte, un grupo bipartidista de senadores estadounidenses ha adelantado que bloqueará cualquier legislación que permita a Riad enriquecer uranio sin un tratado vinculante que impida la militarización del programa.

El acuerdo llega en un momento de máxima tensión: mientras la Casa Blanca busca afianzar la influencia en Oriente Medio y alejar a Riad de la órbita china y rusa, los halcones de la no proliferación recuerdan el precedente de Corea del Norte, que utilizó un programa civil como cobertura para su arsenal nuclear. **Cierre con contexto**

La paradoja es evidente: para contener a Irán, EE.UU.

estaría dispuesto a entregar a Arabia Saudí la misma capacidad que teme en Teherán. El reino saudí, custodio de los lugares sagrados del islam, ha insistido en su derecho soberano a la energía nuclear con fines pacíficos.

Sin embargo, sus estrechos vínculos con China en tecnología de centrifugadoras y su historial de opacidad siembran dudas razonables. El debate no es menor: ¿puede la comunidad internacional confiar en la moderación de un régimen absolutista con inmensos recursos petroleros?

Mientras se define el tratado final, el reloj de la proliferación vuelve a latir en el corazón del desierto. La decisión de Washington no solo redefinirá el equilibrio nuclear en Oriente Medio, sino que pondrá a prueba los límites del régimen de no proliferación global.

Publicado por HPD Soluciones Integrales.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *