Antonio Ciriaco plantea un monotributo para que las mipymes dejen la informalidad

Monotributo en RD: la propuesta de Ciriaco para formalizar mipymes y trabajadores informales y ampliar pensiones y salud.

El economista Antonio Ciriaco planteó la necesidad de incorporar el monotributo en República Dominicana como un mecanismo que facilite la formalización de pequeñas empresas y trabajadores que aún operan fuera de la economía formal, una propuesta que apunta a uno de los nudos estructurales del mercado laboral dominicano: la persistencia de amplios segmentos productivos al margen de las obligaciones tributarias y de la seguridad social.

Durante su intervención, Ciriaco destacó que la informalidad representa uno de los principales desafíos estructurales del mercado laboral dominicano. Se trata de un fenómeno que no solo limita la recaudación fiscal, sino que también deja a miles de trabajadores sin acceso efectivo a pensiones, seguros de salud y otros beneficios asociados al empleo formal. En ese contexto, el economista señaló que un régimen simplificado de tributación podría reducir las barreras de entrada para emprendedores y trabajadores independientes.

El monotributo, como se conoce a este tipo de esquema, consiste en una cuota única que reemplaza el pago separado de impuestos y contribuciones, con categorías definidas según los ingresos o la actividad del contribuyente. Su lógica central es reducir la complejidad administrativa y el costo de cumplimiento, factores que en la práctica desincentivan la formalización de quienes operan a pequeña escala. El planteamiento de Ciriaco sugiere que este tipo de esquema, aplicado en otros países de la región, permitiría ampliar la base de contribuyentes, mejorar la protección social de los trabajadores y fomentar la competitividad de las micro y pequeñas empresas.

La propuesta adquiere relevancia en un contexto donde las mipymes constituyen una porción significativa del tejido productivo dominicano, pero muchas enfrentan dificultades para sostener los costos asociados a la formalidad plena. Para los lectores, la discusión importa porque de ella dependen tanto la sostenibilidad de las finanzas públicas como las condiciones laborales de una parte importante de la población ocupada. Un régimen simplificado bien diseñado podría traducirse en mayor cobertura de seguridad social y en un entorno más equitativo para quienes ya cumplen con sus obligaciones.

Entre los elementos que conviene observar está el diseño de las categorías y las tasas, la gradualidad de la transición y los incentivos reales para que los informales se incorporen. También será clave la capacidad institucional para administrar el régimen sin crear nuevas distorsiones. La experiencia regional ofrece lecciones sobre aciertos y limitaciones, pero cada país requiere adaptaciones según su estructura productiva y su marco fiscal. La propuesta de Ciriaco abre el debate sobre cómo financiar el Estado y ampliar derechos sin ahogar a los sectores de menor tamaño.

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