Alcaraz estalla contra el calendario de los Grand Slams: “Es demasiado, tendrán que reaccionar
Alcaraz estalla contra los Grand Slams por los partidos hasta la madrugada: “Afecta al espectáculo”…
Carlos Alcaraz, exnúmero 1 del mundo y ganador de siete torneos de Grand Slam a sus 23 años, ha criticado con dureza a los organizadores de los 'majors' por las sesiones nocturnas que se extienden hasta la madrugada, una situación que se repitió en el reciente US Open, incluyendo su propio partido de cuartos de final contra Ben Shelton. El tenista español señaló que estos horarios afectan tanto a los jugadores como al espectáculo, y pidió una revisión del calendario para evitar que los encuentros terminen en horas impropias.
La queja de Alcaraz no es un caso aislado. En los últimos años, las voces que cuestionan la programación nocturna de los Grand Slams han ido en aumento, y el pasado US Open volvió a evidenciar el problema: varios partidos se prolongaron más allá de la medianoche, lo que generó molestias entre los competidores y críticas en el entorno del tenis. El episodio más comentado fue precisamente el del español, que disputó su duelo de cuartos de final ante Shelton en un horario que se extendió hasta altas horas de la madrugada.
El debate de fondo no es menor. Las sesiones nocturnas responden a intereses comerciales y de audiencia: concentran mayores ingresos por taquilla y derechos televisivos, especialmente en mercados internacionales donde la franja horaria estadounidense coincide con la mañana europea. Sin embargo, esa lógica choca con la recuperación física de los tenistas, sometidos a partidos de larga duración, cambios bruscos de horario y descansos insuficientes entre rondas. En un deporte donde los márgenes entre ganar y perder son mínimos, el desgaste acumulado puede inclinar la balanza.
Alcaraz insistió en que la prioridad debe ser el bienestar de los tenistas y la calidad del juego, por lo que instó a los organizadores a buscar soluciones que no sacrifiquen el descanso de los deportistas. Su postura adquiere peso por su perfil: a sus 23 años ya acumula siete títulos de Grand Slam y ha sido número 1 del mundo, lo que lo convierte en una de las voces más autorizadas del circuito para plantear una revisión estructural del calendario.
El asunto trasciende lo anecdótico. Si los torneos mantienen sesiones que terminan de madrugada, el riesgo de lesiones aumenta, la calidad de los partidos puede resentirse y la propia credibilidad del espectáculo queda en entredicho. La pelota, ahora, está en el tejado de los organizadores: deberán decidir si priorizan el negocio inmediato o si, como reclama Alcaraz, reaccionan antes de que el problema se cronifique.
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