Alcaraz abre su corazón: confiesa los meses de incertidumbre por la lesión antes de la conquista del US Open
Carlos Alcaraz: “Los pensamientos intrusivos fueron mi peor rival” | El murciano revela cómo venció la incertidumbre en su larga baja por lesión.
Carlos Alcaraz, número 3 del ranking mundial, reveló este viernes en Nueva York que los "pensamientos intrusivos" y la incertidumbre fueron sus mayores adversarios durante los más de cuatro meses de baja por una lesión en la muñeca derecha, un paréntesis forzoso que puso a prueba no solo su físico, sino también su fortaleza mental de cara a su regreso en el Abierto de Estados Unidos.
El tenista español, que se prepara para su reaparición en el último Grand Slam de la temporada, confesó que el proceso de recuperación fue mentalmente agotador. "No saber cuándo volvería a jugar, si el dolor desaparecería por completo o si mi nivel sería el mismo, eran preguntas que no me dejaban concentrarme", declaró el murciano ante los medios en la previa del torneo neoyorquino. Sus palabras reflejan una realidad común en el deporte de élite: las lesiones prolongadas no solo interrumpen la competición, sino que generan un vacío de certezas que puede resultar tan desgastante como el propio tratamiento físico.

Alcaraz, quien sufrió la dolencia en marzo durante el torneo de Río de Janeiro, explicó que trabajó con su equipo para manejar la ansiedad y transformar la frustración en motivación. "Aprendí a aceptar los tiempos de la lesión y a enfocarme en lo que podía controlar: la rehabilitación y el trabajo físico", añadió el joven de 21 años, que reaparecerá en la gira norteamericana sobre pista dura. Este enfoque pragmático, según especialistas en psicología deportiva, resulta fundamental para evitar recaídas y para que el regreso a la alta competición no se convierta en una nueva fuente de presión.
El dos veces campeón de Grand Slam aseguró sentirse "físicamente al cien por cien" y con "mucha ilusión" de cara a los próximos torneos, aunque admitió que el aspecto mental seguirá siendo clave en su regreso. "La cabeza es la que manda; si estoy tranquilo, puedo dar mi mejor tenis", sentenció. Sus declaraciones llegan en un momento delicado para el circuito masculino, donde la exigencia del calendario y la profundidad de la nueva generación —con rivales como Jannik Sinner y Daniil Medvedev en plena forma— convierten cada semana en una prueba de resistencia integral.
Para el aficionado dominicano y latinoamericano, la historia de Alcaraz trasciende lo puramente deportivo. Su proceso de recuperación ilustra cómo la gestión emocional puede determinar el éxito de un atleta tanto como su talento natural. En un país donde el tenis de alto rendimiento aún busca consolidar figuras de referencia, el ejemplo del murciano ofrece lecciones aplicables a cualquier disciplina: la paciencia estratégica, el trabajo silencioso y la capacidad de convivir con la duda son activos tan valiosos como un golpe ganador.
Lo que conviene observar en las próximas semanas es cómo responde su muñeca derecha a la intensidad competitiva del US Open, un torneo que le sienta bien —ya lo conquistó en 2022— y donde el público neoyorquino suele premiar la entrega y el espectáculo. También será revelador ver si su discurso sobre la calma mental se traduce en resultados ante rivales que no le darán tregua. La temporada aún tiene capítulos por escribir, y el regreso de Alcaraz añade un ingrediente de emoción a un circuito que siempre necesita héroes en proceso de reconstrucción.
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