Abinader urge frenar guerras globales mientras combustibles y alimentos se disparan en República Dominicana

Abinader lleva a la ONU el peso real de la crisis energética: RD importa todo su combustible y queda expuesta a precios que no controla. Pide frenar conflictos…

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El presidente Luis Abinader advirtió ante la Asamblea General de la ONU que la República Dominicana importa la totalidad de los combustibles que consume, por lo que los precios internacionales de la energía impactan al país sin que pueda controlarlos, y abogó por una desescalada de los conflictos bélicos, la libertad de navegación y una solución diplomática que impida la proliferación nuclear en la región.

El planteamiento del mandatario sitúa el debate energético dominicano dentro de una discusión global. Al reconocer que el país no fija los precios de los combustibles, Abinader describió una realidad estructural: la economía dominicana depende de decisiones y tensiones que se producen a miles de kilómetros de su territorio. Esa condición limita el margen de maniobra del Gobierno frente a shocks externos y traslada a los hogares y a los sectores productivos el efecto de cualquier escalada en los mercados internacionales.

Durante su intervención, el mandatario vinculó directamente las guerras en Europa y Oriente Medio con el encarecimiento de los alimentos y la energía a nivel global, factores que golpean con particular fuerza a economías dependientes de las importaciones como la dominicana. La conexión no es menor: cuando suben los fletes, los seguros de transporte y las materias primas energéticas, el encarecimiento se transmite a la cadena de suministro y termina reflejándose en la factura de la luz, el transporte y la canasta básica.

Abinader subrayó que, al no fijar los precios de los combustibles, el país queda expuesto a las volatilidades del mercado internacional, y por ello insistió en la necesidad de una salida diplomática a los conflictos que evite una mayor escalada y la proliferación nuclear. Su llamado a la libertad de navegación apunta a un punto sensible para el comercio marítimo: cuando las rutas se vuelven inseguras o más costosas, los países importadores absorben el golpe con mayor rapidez que las potencias que producen energía.

Para los lectores, la intervención ofrece claves para interpretar el alza de precios que se percibe en el día a día. La postura dominicana en la ONU no es solo un gesto diplomático: es una posición económica. Si los conflictos se prolongan o se amplían, la presión sobre los combustibles y los alimentos podría mantenerse, con efectos directos en el costo de vida y en la competitividad de sectores como el transporte, la industria y el turismo.

Queda por observar cómo traduce el Gobierno ese diagnóstico en medidas concretas y si su llamado a la desescalada encuentra eco entre las potencias con capacidad de incidir en los conflictos mencionados. Mientras tanto, la advertencia de Abinader deja claro que, para una economía importadora como la dominicana, la estabilidad de los precios pasa, en buena medida, por la estabilidad del mundo.

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