Abinader rechaza imposición del creole en aulas dominicanas y lo califica de despropósito
Abinader rechaza enseñar creole en escuelas y genera debate: ¿prioridad educativa o necesidad social? Entérate de los detalles.
El presidente Luis Abinader rechazó este martes la propuesta de incluir la enseñanza obligatoria del creole en las escuelas dominicanas, al considerar que no responde a las prioridades educativas del país. La iniciativa, que planteaba incorporar la lengua oficial de Haití al currículo escolar, había generado un intenso debate en distintos sectores de la sociedad dominicana. Abinader fue enfático al descartar la medida y calificó la idea de despropósito, según sus declaraciones recogidas por la prensa nacional.
La propuesta de incorporar el creole al sistema educativo dominicano no surgió en el vacío. Se trata de una discusión recurrente en círculos académicos y migratorios, donde se debate si la enseñanza de esa lengua podría facilitar la comunicación con la población haitiana residente en el país o si, por el contrario, desviaría recursos y atención de las necesidades formativas de los estudiantes dominicanos. El creole es la lengua oficial de Haití y la emplea mayoritariamente la comunidad haitiana y sus descendientes, lo que ha llevado a distintos actores a plantear su inclusión como herramienta de integración social.
El mandatario sostuvo que el sistema educativo nacional debe concentrar sus esfuerzos en fortalecer las competencias fundamentales de los estudiantes, como la lectura, la escritura y las matemáticas, antes que en la incorporación de nuevas asignaturas. Esa jerarquía de prioridades conecta con diagnósticos conocidos sobre los aprendizajes en la República Dominicana, donde las pruebas nacionales e internacionales han mostrado históricamente rezagos en comprensión lectora y razonamiento lógico-matemático. Para el presidente, añadir una carga curricular adicional sin resolver esas brechas sería contraproducente.
La postura presidencial cierra, por ahora, la discusión sobre una propuesta que había dividido opiniones entre quienes la consideraban una herramienta de integración y quienes la veían como una carga innecesaria para el currículo dominicano. El debate refleja tensiones más amplias sobre el modelo educativo, la atención a la niñez migrante y el rol del sistema escolar ante la realidad social del país. La decisión del Ejecutivo no implica necesariamente que el tema desaparezca del debate público, pero sí establece un límite claro respecto a su tratamiento obligatorio en las aulas.
Conviene observar cómo reaccionan los sectores que impulsaron la propuesta, así como las organizaciones vinculadas a la educación y a los derechos de la población migrante. También será relevante verificar si el rechazo presidencial viene acompañado de medidas alternativas para atender las necesidades de comunicación y aprendizaje de estudiantes cuyo idioma materno no es el español. La discusión sobre el creole en las escuelas toca fibras sensibles de identidad, migración y política educativa, por lo que su desenlace podría tener implicaciones más allá del ámbito pedagógico.
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