Una tumba etrusca con eco de catedral: la muerte hace 2.500 años era una experiencia inmersiva
La escena parece sacada de una película de Indiana Jones o de un Unchartred, pero es real: imagina bajar por un corredor de unos 13 metros bajo tierra…
La escena parece sacada de una película de Indiana Jones o de un Unchartred, pero es real: imagina bajar por un corredor de unos 13 metros bajo tierra alumbrada solo por una vela, con olor a incienso y un ruido que no sabes de dónde viene.
Al fondo, hay un banquete pintado a tamaño natural y a un costado, un demonio azul que parece a punto de entrar en la estancia.
Pues bien, eso es lo que describe un equipo que ha estudiado la Tomba dei Demoni Azzurri en Tarquinia (Italia): más que un mero enterramiento, es una experiencia sensorial que impone.
Una imponente experiencia sensorial. Maurizio Forte y Jacqueline Ortoleva de la Universidad de Oxford se hicieron una pregunta: ¿qué se veía, se oía y se sentía al entrar a las tumbas etruscas que hay en las más de 6.000 tumbas que hay en la zona central de Italia?
Y empezaron descubriéndolo con dos: la del Demonio Azul y la tumba del Gallo. Ambas ofrecen experiencias diametralmente opuestas: la Tomba del Gallo es pequeña y guía la mirada de quien allí está de forma ordenada, paso a paso.
Por el contrario, la Tomba dei Demoni Azzurri es grande y reverberante, de modo que la sensación que origina es de desorientación y máxima atención hacia el demonio.
Para llegar a esas conclusiones emplearon mediciones acústicas de palmadas siguiendo la ISO 3382 e inteligencia artificial.
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