Pareja compró una gigante ganadera en Patagonia para arruinarla y 14 años después Chile logró lo impagable

Doug y Kristine Tompkins cambiaron la lana por la vida salvaje: convirtieron un rancho ovino en parques nacionales de la Patagonia.

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La pareja de filántropos Doug y Kristine Tompkins compró en 2004 la Estancia Valle Chacabuco, una de las mayores explotaciones ovinas de la Patagonia chilena, con un objetivo que parecía un contrasentido empresarial: desmantelar el negocio ganadero para restaurar el ecosistema y, catorce años después, entregar las tierras al Estado de Chile para convertirlas en parques nacionales.

La propiedad, de unas 90.000 hectáreas, había sufrido décadas de pastoreo que degradaron los pastizales y redujeron las poblaciones de especies autóctonas como guanacos, huemules, pumas y cóndores. El proyecto de Conservación Patagónica eliminó los elementos que sostenían la actividad productiva: se vendieron unas 25.000 ovejas y se retiraron alrededor de 386 kilómetros de cercas que fragmentaban el territorio. Antiguos trabajadores del rancho pasaron a desempeñar tareas de conservación, en un intento por sustituir una economía ganadera por otra basada en el ecoturismo.

El impacto más visible fue la recuperación del guanaco, que pasó de unos pocos cientos de ejemplares a aproximadamente 3.000 tras la retirada del ganado y las cercas. También se incorporaron programas de seguimiento y recuperación de especies amenazadas, y depredadores como el puma recuperaron presencia. El modelo, sin embargo, generó resistencia entre ganaderos y sectores locales que rechazaban la pérdida de tierras productivas y veían con recelo la compra de grandes extensiones por parte de extranjeros.

En enero de 2018, Kristine Tompkins entregó más de 400.000 hectáreas para la creación y ampliación de parques nacionales, mientras el Estado chileno incorporó casi 3.642.000 hectáreas de terrenos públicos. La operación conjunta protegió más de 4 millones de hectáreas y permitió crear cinco parques nacionales, entre ellos el Parque Nacional Patagonia, del que pasó a formar parte Valle Chacabuco. La pareja aportó unos 170 millones de dólares a proyectos de rewilding en Chile y Argentina, con el objetivo declarado de que la protección definitiva llegara cuando las tierras dejaran de ser de su propiedad.

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