República Dominicana apuesta por potenciar su ecoturismo para ganar competitividad global

Nassim Alemany: RD necesita tiempo y estrategia para posicionar el ecoturismo y diversificar su oferta turística más allá del sol y playa.

El economista Nassim Alemany afirmó que la República Dominicana requiere tiempo para desarrollar y posicionar el ecoturismo como una oferta diferenciada del modelo tradicional de sol y playa, durante un encuentro con periodistas en la Exposición Comercial de Asonahores 2026. Su planteamiento subraya que la diversificación turística del país no depende solo de voluntad, sino de una estrategia sostenida en el tiempo.

La declaración de Alemany adquiere relevancia en un contexto donde el turismo dominicano se ha consolidado como uno de los principales motores de la economía, concentrado en los polos de sol y playa. Ese modelo ha permitido al país competir con éxito en el Caribe, pero también lo expone a riesgos asociados a la estacionalidad, la dependencia de mercados emisores específicos y la creciente competencia regional. El ecoturismo aparece, en ese marco, como una vía para ampliar la oferta y captar segmentos de mayor poder adquisitivo.

El evento donde se expuso esta visión, la Exposición Comercial de Asonahores, organizada por la Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana, reúne a actores clave del sector para discutir tendencias y retos de la industria. Que un economista lleve el debate del ecoturismo a ese escenario sugiere que la conversación ya no se limita al ámbito ambiental, sino que se inserta en la agenda de competitividad y estrategia comercial del país.

Diversificar hacia el ecoturismo implicaría inversiones en infraestructura, capacitación y promoción internacional sostenida. Esto incluye desde rutas y señalización hasta formación de guías especializados y servicios de hospedaje con estándares adecuados. Sin esos componentes, el potencial natural de regiones como la cordillera Central, el suroeste y el este difícilmente se traduciría en una oferta capaz de competir en los mercados internacionales.

El texto base señala que especialistas coinciden en que el posicionamiento del ecoturismo requiere políticas públicas articuladas y una demanda internacional dispuesta a pagar por experiencias de naturaleza. Esa demanda existe, pero suele ser más exigente en términos de autenticidad, conservación y calidad de servicio que el turismo masivo. Para los lectores, la clave está en observar si las autoridades y el sector privado traducen estos planteamientos en planes concretos o si el ecoturismo permanece como una aspiración recurrente sin ejecución efectiva.

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