Competitividad interna, clave para que RD capte más carga marítima, alerta Asologic
República Dominicana mueve US$2,000M en logística, pero necesita más carga internacional para ser hub regional. Descubre los retos del sector.
República Dominicana cuenta con alrededor de cinco centros logísticos y más de 30 empresas que mueven más de US$2,000 millones anuales, generando miles de empleos, pero el sector enfrenta el desafío de atraer un mayor volumen de carga internacional para consolidarse como centro logístico regional, según advirtió Asologic. El señalamiento pone sobre la mesa una discusión que trasciende al propio sector: la capacidad del país de competir no solo con infraestructura portuaria, sino con condiciones internas que hagan atractiva la operación logística frente a otros destinos del Caribe y América Latina.
Para alcanzar ese objetivo, los actores del sector coinciden en que el país debe fortalecer simultáneamente sus capacidades internas y mejorar su competitividad frente a otros hubs de la región. El desarrollo de infraestructura, la eficiencia en los procesos aduaneros y la conectividad con mercados clave aparecen como factores determinantes para captar más flujos de carga que actualmente se canalizan por otros destinos.
La advertencia de Asologic apunta a un punto crítico: de poco sirve la ubicación geográfica privilegiada del país si los costos operativos, los tiempos de despacho o la previsibilidad de las reglas no están a la altura de los competidores. En el negocio logístico, donde los márgenes son estrechos y la puntualidad define contratos, la competitividad interna se traduce directamente en capacidad de retener y atraer carga.
El sector logístico dominicano genera miles de empleos directos e indirectos, y su expansión se considera estratégica para diversificar la economía y aprovechar la posición geográfica del país como puente entre América y Europa. Ese potencial, sin embargo, requiere que las condiciones internas acompañen: infraestructura de transporte, digitalización de trámites, coordinación interinstitucional y estabilidad regulatoria son elementos que los operadores evalúan antes de decidir por dónde mover sus mercancías.
Para los lectores, la relevancia de esta discusión va más allá del comercio exterior. Un sector logístico más competitivo puede traducirse en mejores precios para productos importados, mayor capacidad exportadora para la industria nacional y una plataforma más sólida para atraer inversión en manufactura y servicios. En sentido contrario, las deficiencias internas se convierten en sobrecostos que terminan pagando consumidores y empresas.
Conviene observar cómo evolucionan las iniciativas orientadas a mejorar la eficiencia aduanera y la conectividad, así como la coordinación entre el sector privado y las autoridades. La meta de consolidar al país como hub regional no depende solo de captar más barcos, sino de sostener un ecosistema logístico que compita por eficiencia, no solo por posición en el mapa.
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