Fuerza del Pueblo insta a analizar con seriedad los resultados de PISA

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RD sigue en el último lugar de educación según PISA 2025. Sin avances en lectura, matemáticas y ciencias, la crisis educativa se agrava. Expertos alertan sobre…

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Los resultados de la prueba PISA 2025 revelan que República Dominicana permanece estancada en los últimos lugares del ranking global de educación, sin avances significativos en lectura, matemáticas y ciencias respecto a la evaluación anterior, un hallazgo que enciende las alarmas sobre la calidad del sistema educativo nacional y su capacidad para formar ciudadanos competitivos en el siglo XXI.

La exministra de Educación y actual secretaria de Educación de la Fuerza del Pueblo, Josefina Pimentel, calificó el panorama como "una crisis global del aprendizaje" que encuentra al país en una posición particularmente vulnerable. Sus declaraciones se producen en un contexto donde la pandemia de COVID-19 profundizó las desigualdades educativas preexistentes en la región, pero mientras varias naciones latinoamericanas han mostrado señales de recuperación o avances graduales, el desempeño dominicano refleja una meseta preocupante que no responde a los esfuerzos declarados por las autoridades.

Pimentel subrayó que el desempeño dominicano no solo refleja una falta de mejora en las competencias fundamentales, sino que también evidencia la persistencia de brechas estructurales que limitan el desarrollo educativo de los estudiantes. Estas brechas se manifiestan en las disparidades entre zonas urbanas y rurales, en el acceso desigual a recursos tecnológicos y en las condiciones socioeconómicas que inciden directamente en la capacidad de aprendizaje. Para el lector común, esto significa que la educación pública sigue sin ser un verdadero ascensor social que permita romper ciclos de pobreza.

"No se trata de un problema aislado, sino de un patrón que se repite y que exige una revisión profunda de las políticas públicas implementadas en la última década", expresó la dirigente política. Esta afirmación cobra relevancia si se considera que el país ha destinado históricamente alrededor del 4% del Producto Interno Bruto al sector educativo, un porcentaje significativo que, sin embargo, no se ha traducido en mejores resultados medibles en evaluaciones internacionales. La pregunta que surge es si el problema radica en la asignación de recursos, en su ejecución eficiente o en la falta de continuidad de las políticas educativas más allá de los cambios de gobierno.

La también exfuncionaria advirtió que, mientras otros países de la región logran avances graduales, República Dominicana se mantiene rezagada, lo que compromete la formación de capital humano y la competitividad futura del país. Este rezago tiene implicaciones directas en el mercado laboral: los empleadores demandan cada vez más competencias técnicas y habilidades blandas que un sistema educativo debilitado no logra proveer, lo que a su vez limita la atracción de inversión extranjera y el desarrollo de sectores de alto valor agregado en la economía nacional.

En ese sentido, llamó a las autoridades educativas a abandonar los discursos triunfalistas y a diseñar estrategias integrales que atiendan la calidad docente, la infraestructura escolar y la pertinencia curricular, como ejes para superar el estancamiento evidenciado en la evaluación internacional. Los próximos pasos del Ministerio de Educación serán observados con atención por la comunidad educativa, los organismos internacionales y las familias dominicanas, que esperan que los resultados de PISA no queden en un simple diagnóstico más, sino que se conviertan en el punto de partida para una transformación profunda y sostenible del sistema educativo nacional.

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