China refuerza su presencia en República Dominicana y toda América Latina
China transforma el comercio en RD: megamercados, competencia y el debate sobre su impacto económico. Descubre cómo esta expansión redefine el mercado local.
El avance de los megamercados de capital chino en la República Dominicana ha reconfigurado el comercio local en los últimos años, desatando un debate sobre competencia, fiscalidad y el impacto de la expansión económica de la segunda potencia mundial en el país.
Desde la política de "reforma y apertura" impulsada por Beijing en 1978, China pasó de ser una economía cerrada a convertirse en el principal exportador global de manufacturas y en un socio comercial indispensable para América Latina. Su crecimiento, que durante décadas promedió cerca del 10% anual del PIB, le permitió sacar de la pobreza a cientos de millones de personas y multiplicar por diez su participación en el comercio mundial. Hoy, ese gigante asiático no solo importa materias primas de la región —minerales, alimentos y energía—, sino que coloca sus productos en los mercados de consumo masivo, incluyendo el dominicano.
En República Dominicana, la presencia china se ha materializado en grandes superficies comerciales que superan los 20,000 metros cuadrados en provincias como Santiago, La Vega o San Francisco de Macorís. Según datos de la DGII, entre 2016 y 2026 se registraron 2,070 empresas de capital chino, de las cuales 1,300 siguen activas. Este fenómeno ha generado malestar entre los comerciantes locales, que denuncian condiciones desiguales de competencia, aunque los establecimientos operan bajo el marco de libre mercado. Mientras tanto, la relación comercial bilateral sigue siendo profundamente asimétrica: las importaciones desde China se han duplicado, mientras las exportaciones dominicanas hacia ese país —cobre, ferroníquel y tabaco— siguen siendo limitadas, lo que amplía un déficit estructural.
El reto para las autoridades dominicanas no es frenar esa expansión, sino diseñar políticas que equilibren la balanza comercial, fortalezcan la capacidad exportadora local y aseguren condiciones fiscales y migratorias equitativas. La influencia china en la región, visible en financiamiento de infraestructura y en la transformación del paisaje urbano, obliga a una reflexión profunda sobre cómo aprovechar los beneficios de esa relación sin sacrificar el desarrollo industrial y comercial nacional.
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