El comercio global se asfixia: el pulso arancelario estrangula las cadenas de suministro

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Comercio global se hunde en 2025: aranceles récord en EE.UU. y conflicto con Irán disparan precios y reconfiguran cadenas de suministro. ¿Cómo impacta esto tu…

Virgilio-Pou-Fernandez

El comercio global cierra 2025 con su peor desempeño en décadas, marcado por aranceles récord en Estados Unidos y la escalada del conflicto con Irán, que han reconfigurado las cadenas de suministro y elevado los costos para consumidores y empresas en todo el mundo.

Las políticas proteccionistas impulsadas por la administración Trump han llevado la tarifa promedio de importación estadounidense a su nivel más alto desde 1947, un hito que refleja el abandono de la lógica de eficiencia económica en favor de una agenda geopolítica. Este giro, combinado con la prolongada guerra entre Washington y Teherán, ha generado una volatilidad sin precedentes en los mercados de energía y transporte marítimo, dos pilares sobre los que se sostiene el intercambio comercial internacional.

Para el ciudadano común, las consecuencias se traducen en precios más altos en bienes de consumo cotidiano, desde electrónicos hasta alimentos procesados, ya que los importadores trasladan el incremento de costos a las góndolas. Las pequeñas y medianas empresas, con menor capacidad de negociación frente a proveedores extranjeros, son particularmente vulnerables a esta dinámica, que erosiona márgenes y obliga a replantear estrategias de abastecimiento.

Los analistas advierten que el impacto no se limita a los países directamente involucrados. Economías emergentes y socios comerciales tradicionales de Estados Unidos, como México, Canadá y la Unión Europea, enfrentan ahora mayores barreras de acceso y costos logísticos disparados, mientras que las empresas multinacionales aceleran la relocalización de sus operaciones para mitigar riesgos. Este fenómeno, conocido como nearshoring, está redibujando el mapa productivo global, aunque con costos de transición significativos que afectan la inversión y el empleo en el corto plazo.

La situación plantea un escenario incierto para 2026, donde la diplomacia comercial y la estabilidad en Medio Oriente serán factores determinantes para revertir una tendencia que, según expertos, podría profundizar la fragmentación del sistema multilateral de comercio. La Organización Mundial del Comercio, debilitada por años de disputas internas y bloqueos en su mecanismo de apelación, enfrenta su mayor prueba desde su creación, mientras los acuerdos regionales ganan protagonismo como alternativa pragmática.

En este contexto, los países exportadores de materias primas y manufacturas ligeras, incluida República Dominicana, deben monitorear de cerca la evolución de los fletes marítimos y las rutas alternativas al Canal de Suez, cuyo tránsito se ha visto afectado por la tensión en el Golfo Pérsico. La diversificación de mercados y la inversión en infraestructura logística aparecen como herramientas clave para sortear un entorno que, lejos de normalizarse, podría prolongar su turbulencia durante varios trimestres más.

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