Inabie: rechazo de leche escolar en Santiago se debe a la falta de adaptación de los planteles
Escuelas de Santiago rechazan leche del desayuno escolar por falta de refrigeración. Infraestructura deficiente pone en riesgo la salud de los estudiantes.
Al menos 20 centros educativos de la provincia de Santiago, con especial incidencia en el municipio de San José de las Matas, han rechazado la leche pasteurizada del desayuno escolar debido a la falta de condiciones adecuadas para su conservación, una situación que evidencia las brechas de infraestructura que persisten en el sistema educativo dominicano.
La decisión, adoptada por directores y personal docente de los planteles afectados, responde a que estos no cuentan con los equipos de refrigeración ni el almacenamiento apropiado para garantizar la calidad del producto antes de su consumo. En zonas rurales como San José de las Matas, las altas temperaturas y las largas distancias entre los centros de distribución y las escuelas agravan el riesgo de que la leche pierda la cadena de frío, lo que podría comprometer la salud de los estudiantes.
El rechazo ha generado preocupación tanto en las autoridades locales como entre los padres de familia, quienes temen que la ingesta de un producto mal conservado pueda provocar intoxicaciones u otros problemas de salud en la población infantil. Este temor no es infundado: la leche pasteurizada requiere un manejo riguroso de temperatura desde su producción hasta su consumo, y cualquier interrupción en esa cadena puede acelerar la proliferación de bacterias.
El caso pone de relieve un desafío logístico que trasciende lo puntual. El programa de alimentación escolar, uno de los pilares de la política social del Gobierno, enfrenta en las zonas rurales obstáculos estructurales que van desde el mal estado de las carreteras hasta la falta de electricidad confiable en los planteles. Estas condiciones dificultan no solo el transporte de los alimentos, sino también su almacenamiento seguro en los centros educativos, muchos de los cuales fueron construidos sin considerar espacios adecuados para la conservación de productos perecederos.
Hasta el momento, las autoridades educativas no han emitido una respuesta oficial sobre las medidas correctivas que implementarán para resolver esta problemática. Mientras tanto, los centros afectados buscan alternativas para asegurar la nutrición de los alumnos sin comprometer su bienestar, lo que podría implicar la sustitución temporal de la leche por otros alimentos no perecederos o la readecuación de los horarios de entrega.
Este episodio invita a observar de cerca las decisiones que tomará el Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (Inabie) en las próximas semanas. La solución no debería limitarse a retirar el producto, sino que debería incluir una evaluación de la infraestructura disponible, la inversión en equipos de refrigeración y la revisión de las rutas de distribución en las zonas de difícil acceso. La calidad del desayuno escolar no puede depender de la buena voluntad de los docentes, sino de un sistema que garantice condiciones mínimas en todos los planteles del país.
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