La reforma del derecho de familia sigue en veremos: ¿qué está frenando su aprobación en RD?
Reforma a Ley 136-03: filiación afectiva, pensión hasta 21 años y registro de deudores. Conoce los cambios clave que transforman la niñez en RD.
La reforma a la Ley 136-03, que regula el sistema de protección de la niñez en República Dominicana, introduce cambios sustanciales en el derecho de familia, incluyendo el reconocimiento de la filiación socioafectiva, la ampliación de la pensión alimentaria hasta los 21 años y la creación de un registro público de deudores morosos, según el anteproyecto que busca actualizar un marco normativo vigente desde 2004.
La iniciativa, que responde a más de dos décadas de transformaciones sociales y jurídicas, reorganiza el Libro Segundo del código en seis ejes principales: familia, filiación, responsabilidad parental, cuidado personal, pensiones alimentarias y procedimientos especiales. El texto redefine la familia como una realidad plural y dinámica, reconociendo legalmente las estructuras nucleares, monoparentales, reconstituidas y compuestas, con el interés superior del niño como principio rector.
Entre las innovaciones más destacadas figura la incorporación de la filiación socioafectiva, que reconoce vínculos construidos por el cuidado cotidiano y el afecto más allá de los lazos sanguíneos, una figura ya avalada por jurisprudencia previa. Asimismo, se sustituye el concepto de autoridad parental por el de responsabilidad parental, ampliando el deber de protección contra toda forma de violencia, incluido el castigo corporal, y extendiendo las obligaciones de madres y padres al entorno digital de los menores.
En materia de pensiones alimentarias, la propuesta eleva la edad tope de 18 a 21 años para jóvenes que cursen estudios técnicos o universitarios, y establece un Registro Público de Deudores Alimentarios Morosos como mecanismo de presión para garantizar el cumplimiento. El régimen de visitas, por su parte, se reformula bajo el principio de evitar fórmulas automáticas, priorizando la estabilidad emocional y la seguridad del menor, especialmente en contextos de violencia o alta conflictividad familiar.
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