Richie Ashburn y los dos fouls que dejaron huella en la historia de la MLB
Los batazos más insólitos de la MLB: un fan golpeado dos veces en un turno y un pitcher que hiere a su propia madre. La pelota es redonda y el destino…
Los imprevistos más insólitos del béisbol de Grandes Ligas demuestran que la pelota, como bien dice el adagio, es redonda y viene en caja cuadrada. Desde un mismo aficionado golpeado dos veces por fouls en el mismo turno, hasta un lanzador que conectó un batazo contra su propia madre, la historia del deporte está llena de casualidades que desafían cualquier pronóstico.
El 17 de agosto de 1957, Richie Ashburn, jardinero central de los Filis de Filadelfia y futuro miembro del Salón de la Fama, protagonizó una escena que parece sacada de una comedia. Durante un partido, golpeó con una bola de foul a la espectadora Alice Roth, fracturándole la nariz. Mientras Roth era retirada en camilla, Ashburn volvió a impactarla con otra pelota, esta vez rompiéndole un hueso de la rodilla. Las probabilidades de que un aficionado sea golpeado son de 300,000 a 1, pero que el mismo fanático reciba dos impactos en el mismo turno al bate es algo prácticamente imposible.
La rareza no se detiene ahí. Bob Feller, célebre lanzador de los Indios de Cleveland, una vez golpeó a su madre con un foul potentísimo, un hecho aún más increíble considerando que Feller rara vez hacía contacto fuerte con el bate. Por su parte, Ted Williams, uno de los mejores bateadores de la historia, lanzó su bate con furia tras un ponche y, para su horror, impactó a su casera, quien estaba sentada en una silla que él mismo le había regalado. En 1942, durante un juego, Williams fue objeto de burlas por parte de un aficionado que le reprochaba no haberse alistado tras Pearl Harbor; su respuesta fue intentar golpearlo con bolas de foul dirigidas hacia las gradas.
La historia también registra hitos dominicanos. En 1968, Juan Marichal logró su victoria 22 de la temporada con pizarra 6-4 sobre Filadelfia, siendo su primer triunfo sin completar juego desde mayo de 1966. En 1982, Mario Soto ponchó a 15 bateadores de los Mets, mientras César Cedeño robaba su base 500. Ya en el 2000, Neifi Pérez, de Colorado, participó en su doble matanza 90 de la campaña, la mayor cifra de las Grandes Ligas. Y en 2001, José Rijo regresó a las Mayores tras seis temporadas de ausencia, lanzando dos entradas de relevo con dos ponches.
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