Solidaridad se queda corta: bajo flujo de donaciones en centro naval para víctimas del sismo en Colombia
Solidaridad dominicana se queda corta: baja respuesta en centro de acopio para damnificados por sismo en Colombia. ¿Qué pasó con la ayuda?
El centro de acopio habilitado por la Armada Dominicana en la Academia Naval "27 de Febrero" para recolectar ayudas destinadas a los afectados por el sismo del 10 de agosto en Colombia enfrenta una baja respuesta de la ciudadanía, según informaron fuentes castrenses. La escasa afluencia de donativos contrasta con la tradicional solidaridad que ha caracterizado a los dominicanos en anteriores emergencias internacionales, lo que ha encendido las alarmas entre los organizadores de la iniciativa humanitaria.
Militares destacados en el recinto naval confirmaron que, hasta el momento, las donaciones han sido significativamente menores a las esperadas. Este comportamiento resulta particularmente llamativo si se considera que en otras catástrofes recientes —como terremotos en Haití o huracanes en Centroamérica— los centros de acopio dominicanos solían registrar una respuesta masiva en cuestión de días. La diferencia en esta ocasión podría obedecer a múltiples factores, incluyendo la distancia geográfica del evento, la saturación informativa o la falta de difusión del punto de recolección.
El llamado se mantiene activo para recibir artículos de primera necesidad como alimentos no perecederos, agua, medicinas, ropa y productos de higiene, que serán enviados a las zonas afectadas en territorio colombiano. Las autoridades navales han dispuesto un horario extendido de recepción en las instalaciones de la Academia Naval, ubicada en la avenida 27 de Febrero, con el objetivo de facilitar que los ciudadanos puedan acercarse a dejar sus contribuciones sin importar sus compromisos laborales o académicos.
La coordinación con la embajada de Colombia y organismos de socorro sigue en pie para garantizar que los donativos lleguen a quienes más lo necesitan tras el movimiento telúrico que dejó daños materiales y víctimas en varias localidades. Este enlace diplomático resulta crucial, pues asegura que la ayuda no solo se recolecte, sino que también se canalice de manera efectiva hacia las comunidades más afectadas, evitando duplicidades o retrasos logísticos que suelen presentarse en este tipo de operaciones.
Las autoridades navales hicieron un llamado directo a la población y, de manera especial, a las empresas privadas para que se sumen a esta iniciativa humanitaria. La participación del sector corporativo podría marcar la diferencia, dado su mayor capacidad de movilizar recursos en volumen. Para los interesados, la entrega puede realizarse directamente en el centro de acopio, donde personal militar recibe y clasifica los donativos antes de su traslado al país sudamericano.
Este episodio invita a reflexionar sobre la dinámica de la solidaridad colectiva en República Dominicana y los factores que influyen en la respuesta ciudadana ante desastres en el extranjero. Mientras tanto, la Armada mantiene activo el punto de recolección y confía en que la difusión de esta información impulse la participación en los próximos días, cuando aún hay margen para contribuir al alivio de las comunidades colombianas damnificadas.
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