Remesas a RD alcanzan US$7,316.4 millones entre enero y julio de 2026
Remesas a RD marcan récord: US$7,316 millones en 7 meses, un 6.4% más que en 2025. El flujo de divisas impulsa la economía y el consumo.
El Banco Central de la República Dominicana (BCRD) informó que las remesas recibidas entre enero y julio de 2026 alcanzaron los US$7,316.4 millones, lo que representa un incremento de US$442.0 millones (6.4%) en comparación con el mismo periodo de 2025. Este desempeño consolida la tendencia alcista del flujo de divisas hacia el país, un pilar fundamental para la estabilidad cambiaria y el dinamismo del consumo interno.
Durante el mes de julio, los ingresos por remesas sumaron US$1,097.1 millones, superando en US$49.3 millones lo registrado en igual mes del año anterior. Esta cifra representa una expansión interanual del 4.7%, lo que refuerza el dinamismo sostenido del sector a lo largo del año, según detalló la entidad monetaria en su informe más reciente. El comportamiento mensual confirma que, pese a la estacionalidad propia del calendario migratorio y laboral en el exterior, los envíos se mantienen en una senda de crecimiento consistente.

El desempeño acumulado evidencia la resiliencia de los envíos desde el exterior, un componente clave para el consumo interno y la economía dominicana. Las remesas representan una de las principales fuentes de ingreso para miles de hogares, especialmente en las regiones con mayor densidad de emigrantes, y su impacto se extiende a sectores como la construcción, el comercio minorista y los servicios financieros. Cada punto porcentual de crecimiento en estos flujos se traduce en mayor liquidez para las familias y, por ende, en un estímulo directo a la demanda agregada.
El BCRD atribuye este comportamiento a la solidez del mercado laboral en los principales países de origen de las remesas, así como a la estabilidad macroeconómica local que favorece la canalización de estos fondos. En particular, la actividad económica en Estados Unidos, principal origen de los envíos hacia República Dominicana, ha mostrado una resiliencia que se refleja en la capacidad de los migrantes para mantener y aumentar sus transferencias. A esto se suma la formalización de los canales de envío, que permite un mejor registro y seguimiento estadístico de estos flujos.
Para los próximos meses, será clave observar si esta tendencia se mantiene ante posibles variaciones en las políticas migratorias o en las condiciones económicas de los países receptores de mano de obra dominicana. También conviene monitorear el comportamiento del tipo de cambio, ya que un flujo sostenido de divisas contribuye a aliviar presiones sobre el peso dominicano y respalda las reservas internacionales. El dato de julio, junto al acumulado del año, ofrece una señal positiva para las proyecciones de crecimiento económico y para la balanza de pagos, aunque los analistas mantienen la atención en la evolución del empleo hispano en el exterior y en la dinámica de las economías avanzadas.
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