La jueza Afiuni recobra su libertad tras una década como rehén del chavismo
Jueza denuncia tortura y abuso sexual en cárcel de San Pedro: “Secuelas permanentes”. El sistema penitenciario dominicano, bajo la lupa tras impactante…
La jueza Kenia Martínez denunció este martes que fue víctima de tortura y abuso sexual durante su reclusión en la cárcel de San Pedro de Macorís, donde permaneció detenida desde agosto de 2024, y aseguró que las agresiones le dejaron secuelas físicas y psicológicas permanentes. El testimonio, ofrecido en una audiencia celebrada en el Palacio de Justicia de Santo Domingo, coloca de nuevo el foco sobre las condiciones del sistema penitenciario dominicano y los límites de la protección judicial para personas privadas de libertad.
La magistrada, quien enfrenta cargos por presunta corrupción, relató ante el tribunal que los maltratos ocurrieron de manera reiterada durante su estancia en el centro penitenciario. Según su versión, las agresiones le provocaron lesiones que requieren atención médica especializada y que podrían condicionar su vida futura. Aunque el caso tiene un componente judicial evidente, la denuncia trasciende el ámbito penal y abre interrogantes sobre la seguridad interna de las prisiones y la capacidad del Estado para garantizar la integridad de quienes están bajo su custodia, incluso cuando se trata de funcionarios judiciales.

La denuncia fue presentada formalmente ante el Ministerio Público, que ahora deberá investigar los hechos y determinar si existen elementos suficientes para responsabilizar a los agentes penitenciarios involucrados. Organismos de derechos humanos han solicitado una investigación independiente, un reclamo que cobra relevancia en un contexto regional donde los informes sobre violencia carcelaria son recurrentes. Por su parte, las autoridades penitenciarias han negado las acusaciones y prometido cooperar con las pesquisas, aunque la credibilidad de esa cooperación dependerá de la transparencia real del proceso y de la protección efectiva de la denunciante.
El caso ha generado un intenso debate sobre las condiciones carcelarias en el país y la protección de los derechos de las personas privadas de libertad. Más allá de la veracidad de los hechos, la situación expone una vulnerabilidad estructural: el hacinamiento, la falta de supervisión y los protocolos deficientes convierten a las cárceles dominicanas en espacios de alto riesgo para la integridad física y psicológica de los reclusos. Para los lectores, este caso no es un episodio aislado, sino un síntoma de un problema sistémico que afecta a miles de personas en situación similar.
Conviene observar, en los próximos días, tres elementos clave: la respuesta del Ministerio Público ante la denuncia, la eventual designación de una comisión independiente de investigación y las medidas de protección que se otorguen a la jueza Martínez mientras dure el proceso. También será relevante vigilar si el caso impulsa reformas concretas en el sistema penitenciario o si, como ha ocurrido en ocasiones anteriores, se queda en un pronunciamiento institucional sin efectos prácticos. La credibilidad de las instituciones dominicanas, tanto judiciales como penitenciarias, está ahora bajo escrutinio público.
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