Abinader llama a reformar lo que falla: “Debemos tener la valentía de cambiar

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Abinader: “Revisaremos lo que no funciona” para duplicar el PIB en 2036. El presidente llama a una autocrítica profunda del Estado para lograr un crecimiento…

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El presidente Luis Abinader advirtió este martes que alcanzar la meta de duplicar el producto interno bruto (PIB) real del país hacia 2036 exigirá que el Gobierno tenga "la valentía de revisar lo que no funciona" en las políticas actuales, un llamado a la autocrítica institucional que marca la pauta de su gestión de cara a los próximos años.

Durante su intervención, el mandatario subrayó que el crecimiento económico sostenido no se logrará con ajustes superficiales, sino con transformaciones profundas en áreas clave del quehacer estatal. Aunque no especificó de inmediato cuáles serán los sectores sujetos a evaluación, sus palabras apuntan a una revisión integral del modelo de gestión pública, en un momento en que la eficiencia del gasto y la calidad de las políticas se han convertido en ejes centrales del debate económico nacional.

La meta de duplicar el PIB en poco más de una década implica un desafío mayúsculo: requeriría un ritmo anual de expansión superior al promedio histórico registrado en los últimos diez años, período en el que la economía dominicana creció a tasas respetables pero insuficientes para ese salto cuantitativo. Para los ciudadanos, esto se traduce en la promesa de más empleos formales, mejores salarios y servicios públicos de mayor calidad, pero también en la exigencia de sacrificios fiscales y reformas que podrían generar resistencias en distintos sectores.

Abinader enfatizó que la transformación estructural demandará decisiones difíciles y consensos amplios, un reconocimiento implícito de que ninguna reforma de calado puede imponerse sin el respaldo de los actores políticos, empresariales y sociales. En ese sentido, instó a los sectores público y privado a asumir una "responsabilidad compartida" en la modernización del Estado y en el fortalecimiento de la competitividad del tejido productivo, una señal de que el Ejecutivo busca corresponsabilidad en un proceso que será necesariamente incómodo.

El anuncio se produce en un contexto de desaceleración económica global y presiones fiscales que elevan la exigencia de eficiencia en la gestión de los recursos públicos. La combinación de menores ingresos esperados y mayores demandas sociales coloca al Gobierno ante la disyuntiva de priorizar inversiones estratégicas o ceder a la inercia del gasto corriente, un equilibrio que definirá la viabilidad de la meta a 2036.

Los próximos meses serán clave para observar si el discurso presidencial se traduce en propuestas concretas de reforma, especialmente en áreas como la educación, la energía, la logística y el clima de negocios, sectores tradicionalmente señalados como cuellos de botella para el crecimiento. La ciudadanía, por su parte, estará atenta a que la "valentía" anunciada no se quede en retórica y se materialice en políticas que mejoren su calidad de vida.

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