Tragedia en Grecia: colisión de helicópteros antiincendios deja dos víctimas fatales
Tragedia en Grecia: dos helicópteros chocan en pleno vuelo mientras combaten los incendios que amenazan Atenas. Dos pilotos muertos y un país al límite.
Dos pilotos murieron este domingo al colisionar en pleno vuelo dos helicópteros de extinción de incendios en Grecia, en medio de una jornada crítica donde las llamas amenazan Atenas y el país combate más de 220 fuegos forestales declarados en la última semana. El accidente, ocurrido en la localidad costera de Psatha, a unos 60 kilómetros al oeste de la capital griega, eleva la tensión en un operativo que ya operaba al límite de sus capacidades y convierte esta jornada en una de las más trágicas de la temporada de incendios en el sur de Europa.
Las víctimas fatales son el piloto danés y el copiloto griego de una de las aeronaves, según confirmó el primer ministro, Kyriakos Mitsotakis, en su cuenta de X. Los dos ocupantes del otro helicóptero, un británico y un griego, resultaron heridos leves y fueron trasladados a un hospital. El hecho subraya los riesgos extremos que enfrentan las tripulaciones aéreas en misiones de combate al fuego, donde la visibilidad reducida por el humo, las corrientes de aire erráticas y la proximidad entre aeronaves convierten cada operativo en una maniobra de alto riesgo.
Imágenes difundidas por medios locales muestran cómo ambos helicópteros, identificados como modelos Bell, vuelan muy cerca hasta que chocan, momento en que uno se incendia y pierde la hélice principal antes de desplomarse. Tras el siniestro, todos los aparatos de ese modelo que operaban en la zona quedaron inmovilizados por protocolo, en un momento en que los medios aéreos son cruciales para contener las llamas. Esta suspensión preventiva podría reducir temporalmente la capacidad de respuesta aérea justo cuando el frente más oriental del fuego se encuentra a solo 35 kilómetros de Atenas, una distancia que en condiciones de viento fuerte puede cerrarse en horas.
El incendio, que comenzó el jueves en la región de Beocia, ha arrasado unas 10,000 hectáreas, una superficie equivalente a más de 14,000 canchas de fútbol. Más de 450 bomberos con 126 camiones y una docena de aeronaves cisterna trabajan sin descanso, mientras miles de personas han sido evacuadas de decenas de localidades. La magnitud del desastre refleja un patrón que se repite cada verano en el Mediterráneo: olas de calor extremo, sequía prolongada y fuertes vientos crean condiciones propicias para que cualquier foco se convierta en un incendio incontrolable.
En los últimos cinco días, 33 personas han sido detenidas por su presunta relación con la provocación de incendios, tres de ellas de forma intencionada. Este dato apunta a un fenómeno que las autoridades griegas han denunciado en repetidas ocasiones: la combinación de negligencias, quemas agrícolas no controladas y, en algunos casos, acciones deliberadas que agravan una emergencia ya de por sí crítica. La fiscalía griega ha anunciado que aplicará todo el peso de la ley, que contempla penas de hasta 20 años de prisión para delitos de incendio intencional.
La tragedia de este domingo reabre el debate sobre la seguridad en las operaciones aéreas de extinción y la necesidad de protocolos más estrictos de separación entre aeronaves. También plantea interrogantes sobre la capacidad de los países mediterráneos para renovar y ampliar sus flotas de combate al fuego, que cada verano se ven superadas por la magnitud de los siniestros. Mientras las llamas continúan avanzando hacia la capital griega, la prioridad inmediata sigue siendo proteger vidas y bienes, pero la pérdida de dos tripulantes en plena misión de rescate añade una dimensión humana que ningún informe oficial podrá dimensionar por completo.
Fuente original: consultar publicación original.