Sánchez desembarca en el infierno de Madrid: visita los incendios con Marlaska y Martín
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se desplazó este sábado a la sierra de Madrid para supervisar sobre el terreno las labores de extinción del devastador incendio forestal que desde el viernes arrasa miles de hectáreas en la zona norte de la comunidad. Acompañado por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, Sánchez quiso mostrar el respaldo del Ejecutivo central a los afectados y a los equipos de emergencia que combaten el fuego en condiciones extremas.
La visita, que no estaba inicialmente prevista en la agenda oficial, se produjo en un momento crítico: las llamas, avivadas por fuertes rachas de viento y una humedad relativamente baja, han devorado ya más de 2.500 hectáreas de masa forestal, obligando a desalojar a cerca de 800 vecinos de varias localidades. Según fuentes de la Delegación del Gobierno, el incendio, declarado en el paraje de La Pedriza, ha requerido la movilización de más de 300 efectivos, entre brigadas forestales, bomberos de la Comunidad de Madrid y medios aéreos del Estado.
Sánchez recorrió el puesto de mando avanzado instalado en el municipio de Manzanares el Real, donde recibió información detallada del dispositivo desplegado. "Estamos ante un incendio complejo, pero la coordinación entre administraciones está funcionando", declaró el presidente a su salida, sin responder preguntas de la prensa.
Marlaska, por su parte, confirmó que la Unidad Militar de Emergencias (UME) se ha sumado a las tareas de extinción desde primeras horas de la mañana, y que el Gobierno no escatimará recursos para contener el fuego. El delegado Francisco Martín destacó que el Ejecutivo central ha activado todos los protocolos de emergencia y que se evalúa la posibilidad de solicitar ayudas europeas si la catástrofe supera la capacidad nacional.
Sin embargo, la oposición ya ha criticado la respuesta tardía del Gobierno, recordando que este es el segundo gran incendio en la sierra madrileña en apenas tres meses, tras el que arrasó el valle del Lozoya en julio pasado. El cierre de la visita coincidió con la llegada de un frente de tormentas que, según la Agencia Estatal de Meteorología, podría traer lluvias débiles en las próximas horas, aunque los expertos advierten que el riesgo de reactivación del fuego persiste.
Mientras Sánchez abandonaba la zona, los vecinos evacuados seguían a la espera de poder regresar a sus hogares, muchos de ellos sin certeza sobre el estado de sus viviendas. La catástrofe reaviva el debate sobre la prevención forestal y la necesidad de una estrategia nacional contra incendios que trascienda las urgencias políticas.