La escasez del agua: el consumo por sectores y sus impactos en la sostenibilidad
“Descubre la verdadera belleza de la República Dominicana: 97 ríos, 556 afluentes y una Cordillera Central que alimenta la vida en la isla.”
La República Dominicana posee una vasta y compleja red hidrográfica, compuesta por 97 ríos principales, complementada por más de 556 afluentes secundarios y centenares de cursos terciarios, muchos de los cuales nacen en la majestuosa Cordillera Central. Entre sus cauces más significativos se encuentran el Yaque del Norte, reconocido como el más extenso del país, el Yuna, el Yaque del Sur, el Ozama y el Artibonito. El río Yuna, en particular, se distingue por ser el de mayor caudal en la nación, ocupando la segunda posición en importancia, solo superado por el Yaque del Norte. Su trayectoria atraviesa la fértil zona oriental del Valle del Cibao, una de las regiones más húmedas del territorio. La hidrografía nacional se organiza en 30 grandes cuencas, 17 costeras y 18 subcuencas, destacando las de los ríos Yaque del Norte, Yaque del Sur, Yuna, Ozama y Artibonito, según detalla el Plan Hidrológico Nacional del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI).
A pesar de esta riqueza hídrica, el país enfrenta desafíos considerables, exacerbados por el cambio climático global, aunque no se dispone de cifras exactas sobre la cantidad de ríos que han mermado o desaparecido. Esta problemática no es exclusiva de la República Dominicana; a nivel global, ejemplos como el Sistema Cantareira de Sao Paulo, Brasil, que se encuentra prácticamente agotado, o la grave escasez de agua en diversas regiones de Estados Unidos, ilustran la crítica situación. En abril de 2015, hace casi once años, las autoridades de California implementaron severos recortes obligatorios en el consumo de agua, imponiendo límites y multas elevadas para el uso en riego y paisajismo, tras décadas de consumo insostenible y sequías persistentes que han afectado, entre otros, al Lake Mead, el mayor reservorio de agua de Estados Unidos. Como bien afirmó el historiador Thomas Fuller (1608-1661), "Nadie sabe el valor del agua, hasta que se agotó el pozo", un proverbio que resuena con la realidad actual.
El consumo de agua en la República Dominicana revela un patrón de uso intensivo y, en ocasiones, ineficiente. El sector agrícola es el principal consumidor, acaparando entre el 82% y el 86% del total, con un alarmante desperdicio cercano al 70% debido a técnicas de riego obsoletas. El resto del consumo se distribuye entre los sectores doméstico, industrial y hotelero, con un promedio de 70 galones diarios por persona. Específicamente, los hogares representan el 5.2% del consumo, mientras que el turismo y la hotelería suman un 5.0%, según datos de la Tecnificación Nacional de Riego: Estadísticas Cifras sobre el agua y la agricultura.
La disponibilidad de agua potable para los ciudadanos dominicanos es un servicio que presenta significativas intermitencias. El Banco Mundial reporta que seis de cada diez hogares urbanos reciben suministro de agua potable de forma irregular, lo que subraya que, a pesar de un acceso "casi universal", la calidad del servicio es deficiente y limitada. La Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) detalla que el 65.26% de los hogares urbanos y el 59.08% de los rurales reciben el servicio menos de 20 horas al día, con un promedio nacional que ronda el 50%. La gestión de este recurso recae principalmente en el Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (INAPA), que cubre más del 85% del territorio, mientras que la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD) atiende al Gran Santo Domingo, complementado por otras corporaciones regionales como Coraaplata, Coraasan, Coraamoca, Coraavega, Coraamon, Coraabo y Coaarom. En 2024, la producción nacional promedio de agua potable fue de 51,175,640 metros cúbicos, de la cual el 78.44% de la población se abasteció del sistema de acueducto público, y el 21.56% dependió de fuentes alternativas como pozos, camiones o manantiales, según un informe de Acento.
Los desafíos hídricos globales son monumentales y afectan a la totalidad del planeta. Aproximadamente 1,200 millones de personas, es decir, una de cada seis, residen en áreas con suministro de agua inadecuado, y cerca de una de cada nueve carece de acceso a agua potable segura, resultando en la trágica muerte de un niño cada minuto por enfermedades relacionadas con el agua, según el Departamento de Estrategia, Políticas y Evaluación del FMI. Estos problemas tienen profundas implicaciones económicas, sociales y ambientales, manifestándose en inseguridad alimentaria, aumento de costos de producción y limitación del crecimiento económico y la productividad, dada la vital importancia del agua para la agricultura y la industria. La demanda global de este recurso esencial continúa en ascenso, impulsada por el crecimiento demográfico, la urbanización y la expansión económica, lo que ejerce una presión creciente sobre los gobiernos para implementar soluciones como acueductos, canales de riego y la generación de energía mediante presas.
La distribución de las reservas mundiales de agua dulce apta para el consumo humano es notablemente desigual; más del 60% se concentra en apenas diez países. Brasil lidera esta lista, seguido por Rusia, Canadá, China, Colombia, Estados Unidos, Perú, Indonesia, India y la República Democrática del Congo, de acuerdo con el World Resource Institute. Actualmente, 36 naciones se enfrentan a una crisis hídrica severa, definida por la extracción de más del 40% de su suministro anual disponible. A pesar de la complejidad de establecer un precio justo por el agua debido a sus características únicas y a las múltiples consideraciones sociales, ambientales y políticas, el acceso universal a este recurso fundamental constituye un derecho humano inalienable y un objetivo primordial, tanto en la Constitución dominicana como en las políticas públicas a nivel mundial. Un hito esperanzador en este contexto es la confirmación en 2025 por investigadores de la Universidad Federal de Pará en Brasil de la existencia del Sistema Acuífero Gran Amazonía (SAGA), el mayor reservorio de agua dulce subterránea conocido hasta la fecha, con estimaciones preliminares que sugieren un volumen superior a los 150 cuatrillones de litros, suficiente para abastecer a la población mundial durante aproximadamente 250 años, considerando los niveles de consumo actuales.
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