Rediseñando el territorio: ¿Cómo construir un futuro compartido para el país?

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La República Dominicana se encuentra en un punto de inflexión en su modelo de desarrollo, donde la ausencia de planificación territorial puede derivar en un…

“Redes de crecimiento urbano: hacia una visión unificada para el desarrollo territorial”

La República Dominicana se encuentra en un punto de inflexión en su modelo de desarrollo, donde la ausencia de planificación territorial puede derivar en un fracaso sistémico. De acuerdo con Frank Rainieri, experto en el sector hotelero, el "crecimiento sin orden es el enemigo de la sostenibilidad". Esto se refleja en la falta de coherencia en el uso del suelo, que pone en riesgo la competitividad de destinos que aportan más del 18 % al PIB nacional y reciben anualmente alrededor de 10 millones de visitantes.

La alerta de Rainieri se alinea con las declaraciones de Ligia Bonetti ante la Cámara Americana de Comercio, donde destacó la importancia del nearshoring como una ventana única para atraer inversiones industriales y de servicios. Sin embargo, enfatizó que los inversores buscan territorios predecibles, con infraestructura integrada y regulaciones claras. El nearshoring no es solo una cuestión de costos, sino una competencia de eficiencia logística y calidad de vida, variables directamente vinculadas a un ordenamiento territorial efectivo.

Según estudios regionales, las empresas priorizan las ubicaciones que cuentan con planes de uso de suelo consolidados para reducir riesgos operativos hasta en un 25 %. Esto destaca la importancia de tener una visión de desarrollo que guíe el ordenamiento territorial. La República Dominicana no puede seguir improvisando y operando bajo la inercia, especialmente considerando una tasa de urbanización que supera el 83 % y una presión demográfica que satura las infraestructuras metropolitanas.

Para que el ordenamiento territorial sea efectivo, es necesario que todos los actores del territorio lleguen a un consenso no solo del destino, sino también de la ruta para alcanzarlo. Los "Planes de Ordenamiento Territorial", en sus escalas nacional, regional y municipal, deben ser el reflejo fiel de este pacto social. No pueden limitarse a ejercicios cartográficos, sino plasmar la visión acordada y funcionar como una hoja de ruta vinculante.

La formulación de estos planes es solo el inicio; su realización requiere mecanismos de coordinación interinstitucional, instrumentos financieros y sistemas de monitoreo. La fragmentación actual diluye los esfuerzos, y se estima que la falta de articulación en la inversión pública reduce su impacto en el desarrollo regional en más de un 15 %. Además, la gestión debe incluir la actualización periódica de los planes ante cambios climáticos y económicos, para asegurar que la hoja de ruta mantenga su vigencia.

Si el país no ajusta su enfoque hacia un ordenamiento gestionado con rigor, enfrentará el deterioro de sus activos estratégicos y perderá oportunidades históricas. Rainieri y Bonetti coinciden implícitamente: sin una hoja de ruta consensuada y ejecutada, la República Dominicana se arriesga a estancarse en la trampa de los ingresos medios, vulnerabilidad ante desastres, pérdida de competitividad y fuga de capitales.

En resumen, el ordenamiento territorial es hoy la condición sine qua non para consolidar el desarrollo y el avance económico y social del país. Es hora de que los actores del territorio trabajen juntos para crear una visión compartida y una hoja de ruta efectiva que guíe el crecimiento sostenible de la República Dominicana.

Fuente original: consultar publicación original.

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