Muerte de hombre centroamericano en frontera internacional de Laredo desata alarma entre comunidades migrantes
La Cancillería de Honduras informó este miércoles que las autoridades de medicina forense de Laredo, Texas, comunicaron la muerte de siete migrantes dentro de…
La Cancillería de Honduras informó este miércoles que las autoridades de medicina forense de Laredo, Texas, comunicaron la muerte de siete migrantes dentro de un vagón de tren en la ciudad fronteriza. Según la directora de Asuntos Consulares de la Cancillería, Flabia Zamora, dos de los fallecidos son hondureños y han sido plenamente identificados mediante huellas dactilares.
Entre los dos hondureños fallecidos se encuentran un niño de 14 años, Nelson David Portillo, originario de La Masica, departamento de Atlántida, y Denis Anariba, de 25 años, natural de El Negrito, departamento de Yoro. La Secretaría de Relaciones Exteriores de Honduras mantiene comunicación con la madre del menor, quien se encuentra en México y ha confirmado que el niño será repatriado a Honduras una vez que las autoridades de Laredo determinen que ya se puede proceder con la acción de retorno.
En cuanto al cuerpo de Denis Anariba, la Cancillería de Honduras ha establecido comunicación con la esposa, quien ha informado que no va a ser repatriado hacia Honduras. La causa de muerte de Denis Anariba, según el reporte preliminar de medicina forense, fue un golpe de calor debido a temperaturas extremas dentro del vagón.
Las autoridades forenses de Estados Unidos confirmaron que las seis personas halladas muertas dentro de un vagón de un tren de carga en Laredo eran de nacionalidad mexicana y hondureña. La médica forense del condado de Webb, Corinne Stern, indicó que es "muy probable" que el exceso de calor haya sido la causa de muerte de "todo el grupo".
Entre los fallecidos se encuentran dos hondureños, un hombre de 24 años y un joven de 14 años, y cuatro mexicanos, entre ellos una mujer de 29 años, un hombre de 45 y otro de 56. La Cancillería de Honduras está investigando la muerte de un tercer migrante hondureño, Josué Zerón Valdez, que se presume fue una de las víctimas.
La Secretaría de Relaciones Exteriores de Honduras mantiene comunicación con las familias de los fallecidos y está trabajando para repatriar a los cuerpos a sus países de origen. La situación es objeto de investigación y las autoridades estadounidenses están colaborando con las autoridades hondureñas para determinar las causas de la muerte de los migrantes.
La tragedia en Laredo es un recordatorio de los riesgos que enfrentan los migrantes que intentan cruzar la frontera entre Estados Unidos y México. La Cancillería de Honduras y las autoridades estadounidenses están trabajando juntas para prevenir futuras tragedias y abordar la situación de los migrantes en la frontera.
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