Fronteras bajo asedio: Rusia convierte a los migrantes en munición híbrida contra Europa

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Europa libra una guerra que no se combate solo con tanques y misiles. En la frontera este y norte del continente, autobuses, visados de turista y rutas aéreas se han convertido en armas de bajo costo.

Moscú y su aliado bielorruso utilizan a personas migrantes como ariete para desestabilizar a la Unión Europea, sembrar discordia y poner a prueba la cohesión del bloque. El guion se repite desde 2021.

El régimen de Aleksandr Lukashenko abrió las puertas de Bielorrusia a miles de personas procedentes de Oriente Medio, África y Asia, les prometió entrada a Europa y las empujó hacia las fronteras de Polonia, Lituania y Letonia. En los bosques de la frontera polaco-bielorrusa quedaron miles de personas atrapadas, mientras Varsovia y Bruselas denunciaban una operación de "guerra híbrida".

Moscú negó su participación, pero la lógica era evidente: crear una crisis humanitaria que polarizara a la opinión pública y alimentara a los partidos euroescépticos. La estrategia se ha refinado.

En 2023, Finlandia vivió un aumento repentino de solicitantes de asilo que llegaban desde territorio ruso. Helsinki acusó a Moscú de instrumentalizar la migración y cerró toda su frontera oriental.

Noruega, Estonia, Letonia y Lituania también han denunciado presiones similares. Los datos no siempre son masivos, pero el efecto político es desproporcionado: cientos de llegadas

Publicado por HPD Soluciones Integrales.