Almería se postula como el escenario perfecto en la Tierra para ensayar las misiones del rover en Marte…
El rover Charlie de la ESA ensaya en el desierto de Almería, el mejor análogo marciano del mundo, antes de viajar a Marte en 2028.
Un prototipo del rover Rosalind Franklin, de la misión ExoMars de la ESA, ha completado tres semanas de ensayos en el desierto de Tabernas (Almería), considerado uno de los análogos marcianos más relevantes del mundo. El vehículo de pruebas, bautizado como Charlie, ha sido sometido a simulaciones de operación en remoto que replican las condiciones reales de control desde el Centro de Control de Operaciones del Rover (ROCC) de la ESA en Turín (Italia), como preparación para el viaje que el robot realizará a Marte en 2028.
La elección de Almería no es casual. Según el ingeniero de la ESA Benoit Pouffary, este enclave podría ser el mejor lugar del mundo para simular lo que el rover enfrentará al llegar al planeta rojo. El desierto almeriense comparte con Marte rasgos geológicos clave: presencia de jarosita —mineral detectado en Marte por el rover Opportunity en 2004—, arcillas, grietas de desecación y rocas estratificadas. Esa combinación convierte a Tabernas en un laboratorio natural donde los equipos pueden validar instrumentos y protocolos antes de que el robot afronte condiciones irrepetibles a millones de kilómetros de distancia.
Durante nueve días de simulación, los científicos ensayaron la toma de decisiones a distancia, el análisis de imágenes con filtros geológicos y la planificación autónoma de rutas. Se trata de un protocolo que, según los responsables, alcanzó un nivel de precisión óptimo. Estos ejercicios son críticos porque, una vez en Marte, el rover no podrá recibir asistencia inmediata: cada instrucción viaja con retardo y cualquier error de navegación o de selección de objetivos puede comprometer días de trabajo científico. Ensayar aquí esas dinámicas reduce el margen de fallo.
Los ensayos también permitieron validar instrumentos como el georadar WISDOM y las cámaras Cam y CLUPI, que ayudarán a Rosalind Franklin a seleccionar objetivos y trazar rutas durante su misión. WISDOM, en particular, está diseñado para explorar el subsuelo y detectar estructuras que no son visibles en superficie, una capacidad esencial para una misión cuyo objetivo principal es buscar signos de vida pasada o presente mediante perforaciones de hasta dos metros de profundidad.
La misión ExoMars cuenta con la participación de la ESA, Airbus, la NASA y diversas instituciones europeas. Su lanzamiento está previsto para 2028, tras superar retrasos derivados de la pandemia y de la ruptura de la colaboración con la agencia rusa Roscosmos. Ese historial de demoras explica por qué cada campaña de ensayos como la de Almería adquiere un valor estratégico: no solo prueba tecnología, sino que mantiene vivo el calendario de un proyecto que ha debido reconfigurarse varias veces.
Para los lectores, la noticia ofrece varias claves. Primero, que la exploración espacial depende cada vez más de entornos terrestres que reproduzcan condiciones extremas, y España alberga uno de los más reconocidos. Segundo, que el éxito de una misión no se decide solo en el momento del lanzamiento, sino en meses de simulaciones logísticas y científicas. Y tercero, que ExoMars sigue avanzando pese a los obstáculos, con 2028 como horizonte para comprobar si el subsuelo marciano conserva rastros de vida.
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