Nutricionista desglosa lo que revela tu carrito del supermercado sobre tu salud

Alimentos ultraprocesados ganan terreno en supermercados dominicanos. Expertos alertan sobre riesgos para la salud y la dificultad de identificarlos. ¿Sabes…

Nutricionista desglosa lo que revela tu carrito del supermercado sobre tu salud

La creciente presencia de alimentos ultraprocesados en la oferta de los supermercados dominicanos plantea un desafío para los consumidores que buscan una alimentación saludable, según advierten especialistas en nutrición. Estos productos, que incluyen desde snacks y bebidas azucaradas hasta comidas preparadas y embutidos, se caracterizan por contener altos niveles de azúcares añadidos, grasas saturadas, sodio y aditivos industriales, un cóctel que, consumido con frecuencia, se asocia con mayor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.

El carrito de compras se ha convertido, sin proponérselo, en una radiografía de los hábitos alimenticios de una familia. Lo que entra en él no solo refleja preferencias de sabor o presupuesto, sino también el nivel de exposición a un entorno alimentario donde lo ultraprocesado gana cada vez más espacio en anaqueles y neveras. Para el consumidor común, distinguir entre un producto procesado y uno ultraprocesado puede ser confuso: la clave está en la lista de ingredientes, no solo en la etiqueta frontal.

Diversos estudios vinculan el consumo frecuente de ultraprocesados con un mayor riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles, lo que ha llevado a organismos internacionales a recomendar su reducción en la dieta diaria. En República Dominicana, donde las enfermedades cardiovasculares y la diabetes figuran entre las principales causas de mortalidad, esta advertencia adquiere una relevancia particular. No se trata de eliminar por completo ciertos productos, sino de entender su peso relativo en la alimentación semanal.

Ante este panorama, expertos sugieren a los compradores revisar las etiquetas nutricionales, priorizar productos frescos o mínimamente procesados y limitar la ingesta de aquellos con listas extensas de ingredientes artificiales. Una regla práctica que suelen citar los nutricionistas: si el producto contiene más de cinco ingredientes y varios de ellos son difíciles de pronunciar o identificar, probablemente sea ultraprocesado. Otro criterio útil es la ubicación en el supermercado: los productos frescos suelen estar en la periferia, mientras que los ultraprocesados ocupan los pasillos centrales.

El etiquetado nutricional es una herramienta, pero no siempre es fácil de interpretar. Las porciones indicadas en los envases no siempre coinciden con lo que una persona consume en una sola sentada, y los azúcares o grasas pueden aparecer bajo distintos nombres. Por eso, los especialistas insisten en la educación alimentaria como complemento indispensable de cualquier política de salud pública. Leer bien una etiqueta es un hábito que se entrena.

Para los lectores, la recomendación es concreta: antes de llenar el carrito, dedicar unos segundos a comparar opciones similares y elegir la que tenga menos ingredientes añadidos. Pequeños cambios sostenidos en la compra semanal pueden traducirse en mejoras significativas en la salud a mediano plazo. El supermercado, después de todo, es el primer filtro de lo que llega a la mesa.

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