RD lidera en América el consumo per cápita de pollo con un crecimiento imparable

El pollo conquista la mesa dominicana: el país lidera el consumo per cápita en América con un alza del 18.3%. Descubre qué impulsa este cambio.

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El consumo de carne de pollo en República Dominicana creció un 18.3% entre 2021 y 2025, un ritmo que consolida al país como líder en América en consumo per cápita de esta proteína y que refleja una transformación profunda en los hábitos alimenticios de la población, donde el pollo pasó de ser una opción ocasional a convertirse en la proteína animal de mayor presencia en los hogares dominicanos.

El fenómeno responde a una combinación de factores que incluyen su precio accesible, su versatilidad culinaria y una creciente conciencia sobre alternativas más económicas frente a otras carnes. En un contexto de presión sobre el presupuesto familiar, el pollo se posiciona como la opción proteica más eficiente en términos de costo por porción, lo que explica su penetración transversal en todos los estratos socioeconómicos del país.

Detrás de este crecimiento se articula una extensa cadena productiva que involucra a granjas avícolas, plantas de alimentos balanceados, incubadoras, procesadoras industriales, redes de distribución y comercios minoristas. Este ecosistema económico no solo garantiza el abastecimiento interno, sino que también dinamiza el empleo formal e informal en diversas regiones del país, desde las zonas rurales donde se concentra la producción primaria hasta los centros urbanos donde opera la distribución y comercialización.

El sector turístico, uno de los principales motores de la economía dominicana, figura entre los destinos finales de esta cadena, con hoteles, restaurantes y establecimientos gastronómicos que demandan volúmenes significativos de la producción nacional. Esta integración con el aparato productivo local sugiere que el crecimiento del consumo de pollo tiene un efecto multiplicador que trasciende la mesa familiar y se extiende a la generación de divisas y al encadenamiento con otros sectores como el transporte, la logística y el comercio.

Para los lectores, la clave está en observar si este ritmo de crecimiento se sostiene en los próximos años y si la cadena productiva local logra acompañarlo con inversiones en capacidad instalada, tecnología y sanidad animal. También conviene seguir la evolución de los precios al consumidor, pues el atractivo del pollo frente a otras carnes depende en buena medida de que mantenga su ventaja comparativa en el presupuesto de los hogares dominicanos.

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