Adozona aterriza su estrategia en el pulso real de la economía dominicana
Adozona impulsa la integración de proveedores locales en zonas francas: Claudia Pellerano destaca la verticalización como motor clave para la economía…
La presidenta de la Asociación Dominicana de Zonas Francas (Adozona), Claudia Pellerano, afirmó que el encadenamiento productivo local es clave para el sector de zonas francas, razón por la cual se están verticalizando los procesos cada vez con mayor frecuencia. La dirigente destacó que ese encadenamiento se lleva a cabo con empresas que no necesariamente pertenecen a la rama de zonas francas, lo que amplía el impacto del sector en la economía nacional.
El planteamiento de Pellerano apunta a un cambio de enfoque dentro de uno de los pilares históricos de la economía dominicana. Tradicionalmente, las zonas francas han sido analizadas por su capacidad de generar divisas, empleo formal y exportaciones, pero su vínculo con el aparato productivo nacional ha sido motivo de debate. La verticalización que describe la presidenta de Adozona sugiere que las empresas del régimen están integrando en sus cadenas de suministro a proveedores locales, lo que podría traducirse en una mayor demanda de insumos, servicios y mano de obra dominicana.
La clave del mensaje está en que esos proveedores no tienen que pertenecer al sector de zonas francas. Es decir, el encadenamiento no se limita a empresas acogidas al mismo régimen, sino que se extiende a firmas de otros segmentos de la economía. Ese detalle importa porque amplía el efecto multiplicador: cuando una zona franca compra localmente, el impacto no se queda en el parque industrial, sino que se desplaza hacia sectores como logística, empaque, transporte, servicios técnicos y manufactura complementaria.
Para los lectores, el mensaje de Adozona resulta relevante en un contexto en el que se discute el papel de los incentivos y la necesidad de que los sectores productivos generen derrames hacia el resto de la economía. La verticalización no es un concepto abstracto: implica decisiones concretas de compra, inversión y articulación entre empresas. Si esas decisiones se consolidan, el sector de zonas francas podría dejar de ser visto solo como un enclave exportador y pasar a ser percibido como un motor de integración productiva.
Conviene observar cómo evoluciona esta estrategia en la práctica. El reto está en que el encadenamiento sea sostenible y no dependa solo de la buena voluntad de las empresas, sino de condiciones de competitividad que hagan atractivo comprar localmente. La disponibilidad de proveedores con estándares de calidad, precios y plazos adecuados será determinante para que la verticalización avance más allá del discurso gremial.
El pronunciamiento de Pellerano coloca sobre la mesa una discusión útil para la política económica: cómo lograr que el dinamismo de las zonas francas se traduzca en un beneficio más amplio para la industria dominicana. La respuesta no está solo en el régimen de incentivos, sino en la capacidad de tejer vínculos reales entre quienes exportan y quienes producen localmente.
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