José Mármol resalta el poder de la bondad para edificar instituciones sólidas
FILSD 2026 honrará a José Mármol y su apuesta por la economía de la bondad: recuperar el diálogo y debatir sin anular al otro.
La Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2026 estará dedicada a la trayectoria literaria e intelectual de José Mármol, un reconocimiento que trasciende lo profesional para celebrar una vida en la que pensar, leer y escribir han sido actividades centrales. El anuncio reaviva el debate sobre la necesidad de recuperar el diálogo como capacidad democrática y coloca en el centro de la conversación pública una idea que Mármol ha venido promoviendo: la economía de la bondad.
En un encuentro reciente, Mármol abordó proyectos como la Liga Nacional de Debates y el Sistema Nacional de Deliberación y Ciudadanía, iniciativas orientadas a formar ciudadanos capaces de investigar, argumentar y disentir sin destruir al otro. Según se destacó en la conversación, la deliberación democrática parte de una premisa fundamental: se puede defender profundamente una idea y reconocer al mismo tiempo que quien piensa distinto conserva exactamente la misma dignidad.
La economía de la bondad no se plantea como una ingenuidad ni como sustituto de la eficiencia, sino como una manera de volver a colocar a la persona dentro de decisiones que con frecuencia se reducen a cifras e indicadores. La Constitución dominicana ofrece una clave al situar la dignidad humana en el centro del ordenamiento y organizar al Estado para la protección real y efectiva de los derechos fundamentales. Eficiencia y humanidad, entonces, no deberían presentarse como alternativas: un Estado que funciona tiene que ser eficiente precisamente porque sirve a personas, y humano porque administra derechos, necesidades y expectativas de personas.
El reconocimiento a Mármol en la Feria del Libro subraya que no existe contradicción inevitable entre pensamiento y gestión, entre sensibilidad y eficiencia, entre poesía y empresa. La lectura, se concluyó, realiza silenciosamente uno de los ejercicios de convivencia más extraordinarios: permite entrar durante unas páginas en la conciencia de alguien que no somos nosotros. Formar una generación capaz de escuchar, cambiar de opinión sin sentir que pierde y reconocer una buena razón en quien piensa distinto constituye una forma de capital social tan importante como muchas infraestructuras físicas.
Fuente original: consultar publicación original.