Corea del Sur reclama disculpas a Ucrania por presencia de soldados norcoreanos en el frente
Corea del Sur estalla contra Ucrania por filtrar la entrega de dos soldados norcoreanos capturados en Rusia. Seúl exige disculpas y denuncia ruptura de…
Corea del Sur ha exigido disculpas a Ucrania por la divulgación unilateral del envío de dos prisioneros de guerra norcoreanos, un anuncio que, según Seúl, rompió un acuerdo de confidencialidad y agravó la tensión bilateral entre ambos países. El portavoz de la oficina presidencial surcoreana, Sung Ki-hon, expresó el domingo el "profundo pesar" del Gobierno por lo que calificó como una violación de lo pactado y un "falso anuncio público" que negaba la existencia de ese entendimiento, según reportó la agencia Yonhap.
El origen de la disputa está en la revelación del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, quien la semana pasada informó que su país había transferido a Corea del Sur a dos soldados norcoreanos capturados en enero de 2025 mientras combatían junto al Ejército ruso en la región de Kursk. Los prisioneros, identificados como Ri y Baek, habían manifestado su deseo de trasladarse a Corea del Sur en cartas manuscritas difundidas en diciembre y en una entrevista con el medio surcoreano Chosun Ilbo.
La dimensión del caso excede el intercambio diplomático. La captura de militares norcoreanos en el frente ucraniano confirma la participación de tropas de Pionyang en la guerra, un asunto que Seúl ha seguido con especial sensibilidad por su posible efecto en la península. Para el Gobierno surcoreano, mantener el proceso en reserva no era un formalismo: buscaba proteger la identidad de los norcoreanos y evitar que su decisión de no regresar a su país interfiriera con la política de distensión hacia Pionyang.
Según el legislador surcoreano Yu Yong-weon, Seúl y Kiev mantenían conversaciones sobre el envío de los soldados, mientras que Rusia habría solicitado su repatriación en el marco de intercambios de prisioneros. Ese cruce de intereses explica por qué la filtración del traslado incomodó a Corea del Sur: expone públicamente una operación que involucra a tres gobiernos y a dos prisioneros cuya situación jurídica y humanitaria sigue sin resolverse del todo.
"El Gobierno ucraniano solicitó en todo momento discreción, pidiendo que la repatriación se mantuviera confidencial, y nuestra parte también aceptó la no divulgación y procedió con el proceso de repatriación", insistió Sung, quien añadió que Corea del Sur evalúa "medidas adicionales" en respuesta a lo ocurrido. La frase deja abierta la puerta a gestos diplomáticos o ajustes en la cooperación bilateral, aunque por ahora no se han detallado.
Para los lectores, la clave está en seguir tres frentes: si Kiev ofrece una disculpa formal o una explicación que rebaje la fricción; qué ocurre con Ri y Baek una vez en territorio surcoreano, incluida su condición legal; y cómo reacciona Moscú ante un episodio que vincula a sus aliados norcoreanos con prisioneros en manos ucranianas. El caso también ilustra cómo una decisión comunicacional puede alterar equilibrios diplomáticos delicados en plena guerra.
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