Cineastas consagran la serie definitiva del siglo XXI disponible en Netflix
Breaking Bad es elegida la mejor serie del siglo XXI por 500 expertos de TV. ¿Quién quedó detrás? Descubre el ranking que sacude Hollywood.
Una encuesta del New York Times a más de 500 profesionales de la televisión —entre actores, guionistas y showrunners— coronó a Breaking Bad como la mejor serie estrenada desde el año 2000, por delante de clásicos como The Wire y Los Soprano. El sondeo permitía a cada participante elegir hasta diez títulos emitidos a partir del 1 de enero de 2000 y combinó los votos con enfrentamientos directos entre series seleccionadas al azar para definir el orden final. Entre los votantes figuraron nombres como Elisabeth Moss, Bryan Cranston, Jason Bateman, Damon Lindelof y Noah Hawley.
El resultado coloca a Breaking Bad en lo más alto, mientras que su spin-off, Better Call Saul, quedó en el puesto 27, por detrás de la versión estadounidense de The Office, Chernobyl, Lost y Black Mirror, pero por encima de Band of Brothers, Severance y Andor. La serie creada por Vince Gilligan, disponible completa en Netflix junto a su precuela, narra la transformación de Walter White, un profesor de química de instituto que, tras recibir un diagnóstico de cáncer de pulmón terminal, decide fabricar metanfetamina para asegurar el futuro económico de su familia.
A lo largo de 62 episodios, la trama escala hasta que la situación se le escapa por completo de las manos. El papel protagonista, interpretado por Bryan Cranston, sorprendió en su momento porque el actor venía de la comedia y asumió aquí un personaje mucho más oscuro. Ese contraste entre el registro cómico previo y la densidad dramática del rol es una de las claves que explican el reconocimiento sostenido de la serie en el tiempo.
La metodología del sondeo merece atención: no se trata de una simple suma de menciones, sino de un sistema que cruza votos con enfrentamientos directos entre títulos elegidos al azar. Ese diseño busca reducir el sesgo de popularidad y forzar comparaciones más finas entre obras de registros distintos. Aun así, como ocurre con toda lista, los gustos son subjetivos y el ejercicio sirve tanto para generar debate como para descubrir títulos que pasaron desapercibidos.
Un detalle relevante para interpretar el ranking es que la encuesta no incluye a Los Soprano por haber comenzado en 1999, un año antes del límite establecido. Esa exclusión recuerda que las listas dependen de criterios de corte y que la ausencia de un título no equivale a una valoración negativa. Para el lector, el resultado funciona como una guía de visionado y como un termómetro de cómo la industria televisiva evalúa su propia producción en las últimas dos décadas.
Que Breaking Bad y Better Call Saul aparezcan en el mismo listado, aunque en posiciones distantes, subraya el peso del universo creado por Gilligan en la conversación crítica. La distancia entre ambos puestos también invita a observar cómo el jurado profesional pondera el impacto cultural de un estreno frente a la consistencia de una precuela que, pese a su calidad, no alcanzó la misma cota en este ejercicio.
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