El deshielo de Talarico: el voto negro de Texas vuelve a mirarlo, pero las urnas tienen la última palabra
James Talarico no empezó esta carrera con el favor del electorado negro de Texas. En las primarias demócratas para el Senado de Estados Unidos, el legislador estatal cosechó un rechazo contundente en los barrios de mayoría afroamericana de Houston, Dallas y San Antonio, donde su mensaje no logró penetrar frente a rivales con décadas de arraigo comunitario.
Meses después, la conversación en iglesias, barberías y sedes sindicales sugiere que ese malestar se está diluyendo. Las entrevistas realizadas en las últimas semanas dibujan un cambio de tono.
Líderes comunitarios que en la primavera calificaban su campaña de desconectada ahora describen a Talarico como un interlocutor dispuesto a escuchar, con presencia sostenida en actos locales y una agenda que menciona explícitamente la deuda histórica con las comunidades negras. El resentimiento, dicen, no desapareció: simplemente dejó de ser el eje de la conversación.
Los números acompañan esa percepción. Sondeos internos difundidos entre operadores demócratas sitúan su imagen favorable entre votantes negros registrados cerca del 58%, un salto de más de veinte puntos respecto al 34% que registraba al cierre de las primarias.
En el condado de Harris, donde se concentra la mayor comunidad afroamericana del estado, la brecha se estrecha más rápido que en el resto del territorio. Sin embargo, la simpatía no equivale a participación, y ahí está el verdadero examen.
En los comicios de medio término de 2022, la asistencia de votantes negros en Texas rondó el 40% de los registrados, frente a cerca del 55% entre votantes blancos. La caída fue especialmente pronunciada entre hombres menores de 45 años y en zonas urbanas de alquiler, dos segmentos que Talarico necesita movilizar si aspira a competir en noviembre.
La aritmética estatal no admite atajos. Texas no elige a un demócrata para un cargo estatal desde 1994, y ninguna victoria es imaginable sin un aumento sustancial del voto negro en Harris, Dallas y Bexar, donde el Partido Demócrata obtiene históricamente entre el 80% y el 90% de ese respaldo.
Los votantes afroamericanos representan alrededor del 13% del electorado general, pero pueden superar el 20% en una primaria demócrata disputada. El deshielo, entonces, es una condición necesaria pero no suficiente.
Talarico puede haber reparado la relación con una comunidad que lo miró con desconfianza; lo que aún no ha demostrado es que esa relación se traduzca en filas frente a las urnas un martes de noviembre. En una elección que se decidirá por márgenes estrechos, la calidez sin movilización es solo una buena noticia sin consecuencias.